Antonio Machado y la guerra civil

Antonio Machado había reflejado en sus versos la gran barrera ideológica de los dos bandos enfrentados en una Guerra Civil espantosa y destructiva:

Españolito que vienes

al mundo te guarde Dios.

Una de las dos Españas

ha de helarte el corazón.

Su vida estuvo dedicada a la enseñanza de los adolescentes, a la poesía, a la difusión de los valores democráticos.

Antonio Machado y la República Española

Machado se declaraba en el fondo como un hombre bueno. Sus poesías reflejan una confianza en la bondad de los hombres y en la relación Naturaleza y ser humano. Su ateísmo le alejaba de la España más reaccionaria. Quizás por eso, era objetivo prioritario de los sublevados contra la República, mezcla de milicia soldadesca y eclesiástica, que tenían a Dios y a la Patria como ideales.

Antonio Machado, al igual que Federico García Lorca, era la antítesis de la guerra. Poeta y profesor, sus dos profesiones, distan mucho de ser beligerantes. Participó en las misiones pedagógicas, como el poeta granadino, instauradas después del triunfo de la República y el final de un sistema monárquico, demasiado condescendiente con los grandes (terratenientes, obispos, nobles, banqueros...) y alejado de la realidad de una sociedad pobre y analfabeta en su mayoría.

La República supuso una llegada de aire fresco, de ilusiones renovadas para Antonio Machado. Eran tiempos de esperanza, de construir una sociedad más justa y más culta.

Antonio Machado en 1936

A principios del mes de julio de 1936, Antonio Machado vivía en Madrid. Lejos quedaban los tiempos de Soria, Baeza y Segovia. Todos comentaban la inminencia de un golpe militar. El Gobierno de la República creía que, aún sabiendo que era inevitable por la radicalidad de la situación política, sería capaz de hacerle frente. Los militares golpistas triunfaron a medias.

Madrid resistió, pero en noviembre de 1936 quedó sitiada por las fuerzas rebeldes. El Gobierno de la República evacuó a Valencia a todos los intelectuales. En Valencia se instaló Machado con casi toda su familia en la Casa de la Cultura y posteriormente en Rocafort, donde encontró la serenidad que buscaba. Su hermano Manuel, con el que compuso alguna de sus obras, fue sorprendido en Burgos durante el golpe y se puso a favor del bando franquista. Una barrera infranqueable se interpuso entre los dos hermanos. Manuel, símbolo del bando nacional y Antonio, defensor de las ideas de la República.

En febrero de 1938 debe marcharse con su familia (su madre, su hermano José y su mujer y tres hijas) a Barcelona, ante el asedio de la ciudad levantina. En Barcelona, como había hecho en Valencia, dedicará sus esfuerzos literarios a la defensa de la República, con sus artículos en los periódicos, firmando como Juan de Mairena.

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Antonio Machado, el final

En la medianoche del 22 de enero de 1939, con Barcelona asediada y bombardeada, la familia Machado sale para Gerona, en una caravana de vehículos que transportan a las personalidades del mundo cultural y científico. Gerona está colapsada por los que huyen del frente. Los Machado deben buscar refugio en Raset. El día 26 de enero cae Barcelona en poder del bando franquista. La noche del 26 al 27 de enero es la última noche de Antonio Machado en España. Fue en Mas Faixat.

El día 27 se dirigen a la frontera con Francia. El tiempo es infernal, helador, lluvioso. Pasan la noche en un vagón vacío de la estación de Cèrvere. El poeta y su madre, gravemente enfermos, apenas pueden moverse. La embajada de España en París se hace cargo de los gastos del pequeño hotel de Collioure, donde se hospedan, a partir del 29 de enero.

La salud del poeta, asmático, empeora día a día. Muere la tarde del 22 de febrero de 1939 a los 65 años. Su madre Ana fallece el día 25 tras varios días en coma. Al poeta lo entierran en un nicho que una amiga de la propietaria del hotel le cede. Su féretro fue llevado al cementerio de este pueblo marino a hombros de milicianos republicanos, envuelto con la bandera tricolor. A su madre la enterraron en una fosa común, destinada a los pobres.

Triste final para un hombre bueno.

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