Ecología y educación

EL CAMINO DE SANTIAGO (II) Por Tierras de Navarra

EL CAMINO DE SANTIAGO (II)

Por Tierras de Navarra

Puente puente la reina navarra

Por el camino de Santiago que va de los Pirineos al Valle del Ebro, el viajero jubilado tendrá oportunidad de contemplar bellezas naturales y admirar el románico más puro, transitar por puentes de piedra y ascender colinas singulares. La bruma le envolverá en algunos tramos.

Valcarlos, en la frontera con Francia, pueblo tranquilo, acurrucado entre las afiladas montañas, puede ser un buen inicio. Aquí Carlomagno intentó expandir sus dominios. En Roncesvalles el éxtasis puede acontecer. En sus desfiladeros naturales se palpa la historia, se oyen los gritos de los soldados derrotados por los vascones. La cruz del peregrino le aparecerá en cualquier redoco del camino.

Gerendiaín, el alto de Erro. con sus hórreos de piedra, Larrasoaña, Zubiri, donde su cruzará el puente de piedra sobre el río Arga, son lugares obligados en el camino. Cuando se alcance el río Ulzama, Pamplona se divisará en el horizonte.

En Puente la Reina, donde los caminantes procedentes del Pirineo oscense se unen con los que llegan de Roncesvalles, su puente medieval es uno de los iconos del camino de Santiago. Los campos de cereales inundan estos parajes, que se extienden por Estella, por Los Arcos, por Torres del Río, donde una suave colina domina el curso del río Linares.

La antigua calzada romana fue aprovechada para el camino que lleva a Viana, última etapa navarra de la ruta jacobea.

Naturaleza, arte, puentes, ríos, calzadas romanas, valles, montañas elevadas al firmamento...así es el Camino de Santiago a su paso por tierras navarras.

El camino de Santiago: Naturaleza y emoción

EL CAMINO DE SANTIAGO: NATURALEZA Y EMOCIÓN (I)

POR TIERRA ARAGONESAS

 

Estos días que tantos peregrinos se acercan a Santiago de Compostela, en un periplo fervoroso y entusiasta, no estaría de más una reflexión sobre alguno de los puntos naturales más enigmáticos del camino. Conozco a muchos viajeros jubilados que van a Compostela, después de muchos años de preparación. Aquí voy a resaltar el valor ecológico de este viaje.

Desde todos los confines de Europa, desde Irlanda, Rusia, Islandia, Eslovaquia, Polonia.., cientos de rutas enraizadas en la cultura europea han guiado a millones de personas hacia el lugar de encuentro, hacia el finis terrae. Hay quien afirmó que Europa se construyó caminando hacia Santiago. En el Finisterre la tierra se abre al mar furioso. Los peregrinos contemplan un espectáculo mágico, inigualable, enigmático.

Dicen que desde Roncesvalles a la tumba del apóstol Santiago hay un millón de pasos. El amante de lo natural puede encontrar lo que anda buscando, aparte de su reconciliación espiritual. Las antiguas calzadas romanas fueron utilizadas por lo primeros peregrinos, en el siglo XI, para realizar su peregrinaje.

El tramo aragonés del camino, que se desarrolla entre el Pirineo de Huesca y la población navarra de Puente la Reina, se corresponde con el antiguo sendero europeo desde el bosque de Bohemia, en la República de Chequia, hasta Galicia. El itinerario aragonés consta de 190 kilómetros. Atraviesa la Jacetania, las comarcas del alto valle del Aragón. El recorrido se inicia en Somport, en la frontera con Francia, a 1633 metros de altitud. En Canfranc la nieve es perenne. El río Aragón serpentea entre antiguas fortalezas militares. Los valles, entre montañas elevadas hasta el firmamento, acompañarán al caminante hasta llegar a Puente la Reina.

                                                                                        Loarre

Canfranc es villa de frontera. Las grutas, utilizadas por refugiados y espías, albergan tumbas con epitafios emocionantes. Cerca de la ciudad de Jaca se puede contemplar el Serrablo (valle del diablo), zona de leyendas y mitos ancestrales en relación con el peregrinaje. En la sierra de Santa Orosia, la montaña sagrada del Serrablo, los saltos de agua conviven con las cuevas inquietantes.

En San Juan de la Peña el caminante quedará extasiado por la belleza de la balma rocosa de conglo que sirve de techo al recinto monástico. Un manantial brota cerca del claustro del monasterio, sobrevolado por aves rapaces.

El castillo de Loarre y, en sus inmediaciones, el conjunto rocoso de los mallos de Riglos son otras de las maravillas a descubrir por el peregrino. La mejor hora para admirar los mallos es el atardecer, cuando los rayos cubren de rojo las piedras.

 

Día de los océanos

Día de los océanos

Desde 1992, a propuesta de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, se celebra el dia de los océanos para concienciar sobre el papel crucial que suponen los océanos en la vida humana y para ayudar a protegerlos. 

Los océanos ayudan a regular el clima, proporcionan oxígeno y alimentos. Son el pulmón del planeta y aportan medicinas, que las nuevas investigaciones están utilizando para desarrollar medicamentos útiles a la humanidad. Son una gran fuente de proteínas para las gentes que viven a sus orillas. Son el hábitat de muchas especies marinas, algunas exóticas. Pero el cambio climático está teniendo una repercusión negativa en su conservación. Los plásticos arrojados a las aguas suponen un deterioro enorme, porque este material se degrada lentamente y contamina los océanos durante décadas, poniendo en peligro la vida de animales y zooplacton. De rebote, nos contamina a los humanos, que consumimos pescado contaminado.

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Los datos nos sitúan ante la importancia de los océanos para la vida en la Tierra:

- tres cuartas partes del planeta son el agua de los océanos

- conociendo que solo el diez por ciento de la vida de los océanos ha sido explorada, las posibilidades son enormes

- la cuarta parte del CO2 de la atmósfera es absorvida por las aguas

- hay casi dos millones de especies marinas sin descubrir

- la mitad de la poblacion del planeta vive de sus aguas

Pero solo el uno por ciento de las aguas está protegido. La sobrepesca es otro de los grandes problemas.

Inculcar a nuestros jóvenes el respeto a los océanos y los mares es tarea de padres, profesores y gobernantes.

 

 

Por los espacios naturales de Soria (2ª parte)

Espacios naturales de Soria (2ª parte)

 

El acebal de mayor extensión de la Europa del Sur se encuentra en Soria, en Garagüeta. Ocupa casi 180 hectáreas y se adentra por los pueblos sorianos de Torrearévalo, Gallinero y Arévalo de la Sierra. Los acebos, que conviven con hayas, robles y otros árboles, tienen una altura excepcional. En el acebal conviven cuervos, zorzales, urracas, corzos...Los frutos rojos del acebo son su alimento.

El Cañón del Río Lobos es otro de los lugares imprescindibles para el visitante que busca naturaleza pura en Soria. Es una garganta esculpida por paredes de más de cien metros, que forman un ecosistema bienaventurado. Fue el primer lugar declarado Parque Nacional, en 1985, de la comunidad castellano leonesa. En él confluyen la flora y la fauna mediterránea y del Norte. El subsuelo está inundado de acuíferos con bellas estalactitas y estalagmitas. Para los amantes del buceo es uno de los lugares más atractivos en Europa. A la entrada del parque, el Castillo de Ucero, morada de monjes guerreros, recibe a los visitantes. La ermita de San Bartolomé, con sus símbolos numéricos y esotéricos, destaca en este enclave prodigioso. Es también el refugio de la mayor colonia de buitres leonados de la provincia. El  águila real, los halcones peregrinos, los azores, el búho real, el mochuelo, son algunos de sus habitantes.

Acebal

En el sureste de Soria, en las extensas llanuras rojizas del municipio de Arcos de Jalón, se extiende un lugar llamado Cerro Pelado. Es la primera Reserva Paleontológica Nacional, declarada en 1992. Aquí se han descubierto fósiles de micromamíferos del Terciario, como équidos, gacelas y roedores que vivieron por estos parajes hace cuatro millones de años.

 

Por los espacios naturales de Soria (1ª parte)

Por los espacios naturales de Soria

(1ª parte)

 

Los lobos, gatos monteses, los buitres leonados, las águilas reales, los halcones, los gavilanes y garzas reales habitan la Sierra de Urbión.  Desde la cima, donde nace el río Duero, se observa la extensa masa boscosa de Soria, compuesta de pinos albares, hayedos, rebollares, quejigares, abedulares, acebales...además de la inmensa superficie de pino negro, en Vinuesa. Es la Tierra de Alvargonzález del poeta Machado, una tierra de leyenda definida en su Laguna Negra, hermosa pero oscura, inquietante, rodeada de sombras, de una belleza agreste inigualable.

Desde Vinuesa es posible acercarse hasta otras de la lagunas que por allí merodean: la Helada, la Larga, la del Urbión. Al Pico de Urbión puede subirse desde Covaleda o Duruelo de la Sierra. El Duero tiene en el pico su inicio, un hilo de agua que se precipita ladera abajo para atravesar la península y llegar a Oporto.

La Sierra moldea lugares encantados como Castroviejo. Más allá puede verse la Sierra de Cebollera en el Valle, donde habitan los ciervos y se puede escuchar su berrea a principios del otoño. Todo invita al senderismo.

Sierra

Desde el pueblo de Muriel de la Fuente se puede coger la senda que lleva a la Fuentona, el nacimiento del río Abión. Es un Ojo de Mar, un manantial que circula bajo tierra y que ve la luz en una enigmática poza que se convierte en río. Las aguas de la Fuentona son gélidas, transparentes y en los días claros se inundan de luces refractadas. Su profundidad llega a  los cincuenta metros. Una cascada suma sus sonidos a de las alondras y los buitres leonados que habitan estos lugares.

Muy cerca de aquí podemos recorrer el Sabinar de Calatañazor, con árboles centenarios. Este bosque alberga masas de sabinas albares de gran altura, llegando a los catorce metro y cinco de perímetro. Es el sabinar más extenso y mejor conservado de la península. Es una reliquia del Terciario. Las bayas de las sabinas alimentan en los meses más fríos a cuervos, urracas y zorzales.

Soria es mucho más que Machado y el románico.