Ecología y educación

Catástrofes ecológicas. Chernobyl

CATÁSTROFES ECOLÓGICAS: CHERNOBYL

El accidente de Chernóbyl sucedió un 26 de abril del año 1986. Quizá no pueda ser considerado como un accidente porque fue un desastre de responsabilidad humana.
Ocurrió esta catástrofe en un ensayo de abastecimiento de electricidad en la central nuclear de Chernóbyl. Al incrementarse la potencia en el reactor número 4, se recalentó el corazón del reactor que llevó consigo un estallido del hidrógeno almacenado.

En el primer momento del desastre murieron instantáneamente 31 personas que se encontraban en la planta. El gobierno de la URSS desalojó urgentemente de la zona a 140.000 personas. Numerosos países europeos se pusieron en alerta al confirmarse que la radiactividad les había llegado.

La causa de este estallido fue que los reactores no mantenían las exigencias mínimas de seguridad. El mayor reactor no tenía edificio de contención, algo que es muy elemental para la seguridad de una planta nuclear. Por lo tanto, si los responsables de la seguridad hubieran cumplido con su cometido, esta tragedia se podría haber evitado.

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Los efectos se hicieron notar especialmente en Bielorrusia, Rusia y Ucrania. Las secuelas de los efectos radiactivos han sido entre otros, cáncer de tiroides, radiaciones internas por comer alimentos infectados de material radiactivo, trastornos psicológicos… Los que colaboraron en la extinción del fuego, así como los que colocaron el sarcófago que cubrió la planta nuclear, sufrieron problemas de salud irreversibles. La nube radiactiva después de la catástrofe estuvo presente en varios países europeos durante días. Según informes de Greenpeace, los afectados por cáncer llegarían a casi 300.000 personas de las cuales más de 90.000 serían mortales. Durante tiempo indefinido continuarán sucediéndose muertes por problemas de corazón, intestinales…

Los responsables gubernamentales que estaban al cargo de la seguridad nuclear nos han demostrado que con su irresponsabilidad y llevados por la ambición y la corrupción, antepusieron sus negocios particulares al respeto por la vida humana y la naturaleza.

Todo el mundo recordará esta catástrofe por su magnitud: el material radiactivo liberado fue quinientas veces superior al de la bomba atómica que Estados Unidos arrojó sobre Hiroshima en 1945.

Hoy Chernóbyl es una ciudad casi abandonada donde la contaminación todavía persiste en las plantas y en los hongos.

Catástrofes ecológicas: Petrolero Canyon

 

CATÁSTROFES ECOLÓGICAS: SUPERPETROLERO CANYON 

"Deberíamos servir a la naturaleza y no contrariarla; ella es la maestra." (P.Parascelso)

El 18 de marzo de 1967 ocurrió la primera gran catástrofe de la historia de las mareas negras. Fue de tal envergadura que generó una honda preocupación en todo el mundo, a pesar de que la conciencia social sobre nuestro medio ambiente empezaba a despuntar, y que los movimientos ecologistas aún no se encontraban en todo su apogeo, ni gozaban del crédito que se le dan en la actualidad.

El superpetrolero Torrey Canyon (120.000 toneladas) chocó contra unos arrecifes en el archipiélago de las Scilly, cerca de Cornwall (Gran Bretaña). Viajaba a 17 nudos de velocidad y el violento impacto abrió sus tanques llenos de petróleo.

Se derramaron las 120.000 toneladas de crudo y, con la fuerza del mar, generaron una inmensa marea negra, que llegó a las costas y playas de Cornwall, el litoral francés de la Bretaña (Treguier).

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La bahía de Cornwall quedó sumergida en una espesa y letal sustancia que destruyó todo a su paso. Murieron más de 200.000 aves y la industria de pesca quedó en ruinas. Fue el accidente más grave hasta la fecha.

Las fuerzas armadas se dispusieron a combatir el desastre, mientras las autoridades locales, con un ejército de civiles, luchaban sin descanso intentando salvar playas y costas. La mancha de crudo cubría una superficie aproximada de unos 70 kilómetros de largo por 40 de ancho. En un intento por atajar semejante vertido, se realizaron todo tipo de trabajos, aunque de forma improvisada y arbitraria. La falta de experiencia en este tipo de accidentes produjo consecuencias peores que las que se pretendían evitar, al procederse a la dispersión de ingentes cantidades de detergentes (15.000 toneladas), que se sumaron al derrame causando una contaminación de considerables proporciones, que afectaron gravemente a la flora y fauna de la zona.


La autoridades, conscientes del enorme desastre que estaban viviendo, y a la vista de las inmensas proporciones de la marea negra, que terminaría llevando a la miseria todo lo que tocase, tomaron la decisión de bombardear el crudo y el buque para que ardieran.


Durante tres días seguidos, ocho aviones dejaron caer 1.000 bombas, 44.000 litros de queroseno, 12.000 litros de napalm y 16 misiles. Una columna de humo negro y espeso que ocultaba el sol completamente, podía ser divisada desde cualquier punto como si se perdiera en el confín de la Tierra, en un espectáculo sobrecogedor. Finalmente, el viernes 21 de abril de 1967 el Torrey Canyon desapareció de la vista, pero las gravísimas consecuencias del accidente se mantendrían vigentes durante mucho tiempo. El nombre de Torrey Canyon permanecerá siempre en la historia de las mareas negras como un símbolo de devastación.

 

 

 

Contaminación en el Mediterráneo

CONTAMINACIÓN EN EL MEDITERRÁNEO

El Mediterráneo es el mar más contaminado según el mayor estudio científico sobre los mares y océanos. Es una voz de alarma contra su grave estado de salud. Este macroestudio realizado por centenares de científicos que han analizado el estado de los océanos desde el Ártico al Antártico, pasando por las aguas tropicales, ha dictado un veredicto alarmante: el Mediterráneo agoniza.

La destrucción de su habitat, la pesca sin control, la contaminación, el calentamiento global y la llegada masiva de abonos agrícolas y las aguas residuales están golpeando a las miles de especies que viven en este mar.

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Otro peligro lo constituye las especies invasoras como la Caulerpa taxifolia, o alga asesina, que se introdujo en el Mediterráneo al ser liberada por accidente de un acuario de Mónaco en 1984. Esta especie, típica de aguas tropicales y temible por su rápido crecimiento, ha creado una alfombra en el fondo marino expulsando a la Posedonia oceánica, que forma las praderas marinas en las que se alimenta la fauna mediterránea. Otro caso de especie invasora es el de la medusa Mnemiopsis leidyi, que llegó en barco a aguas europeas procedente del noroeste del Atlántico y que en 2009 se expandió en España, provocando un colapso de las poblaciones de anchoa y graves pérdidas económicas.

Muchas de estas especies invasoras proceden de aguas tropicales y se ven favorecidas por el calentamiento de las aguas. Algunas especies amenazadas del Mediterráneo incluyen corales de aguas frías y profundas. Son incapaces de escapar del calentamiento del agua, así que sus poblaciones están disminuyendo.

Más de 140 millones de personas viven en sus costas y otros 175 millones visitan la región cada año. En 2025, la mitad del litoral mediterráneo estará urbanizado, sepultado por el cemento. Más de la mitad de los núcleos urbanos carece de plantas de tratamiento de aguas y éstas van directamente al mar.

Hay que ayudar al agonizante Mediterráneo y con rapidez.

Decálogo para respetar el medio ambiente

 DECÁLOGO PARA RESPETAR EL MEDIO AMBIENTE

Vamos a enumerar un decálogo de razones por las que creemos que debemos ser respetuosos con nuestro entorno, amables con la naturaleza, activos a favor de un comportamiento ecológico:

1.    Porque nos jugamos el futuro de nuestros jóvenes que encontrarán un planeta indigno si continuamos con este tono irrespetuoso hacia el medio ambiente.

2.    Porque la Naturaleza es agradecida y continuamente nos está haciendo regalos: puestas de sol, vistas inimaginables, agua, calor, vegetación…..

3.    Porque nuestra salud mejorará en una atmósfera limpia.

4.    Porque la Naturaleza nos proporciona los alimentos que más nos convienen.

5.    Porque nuestros antepasados tuvieron un respeto hacia su entorno, del que hoy carecemos; no estaría de más ser respetuosos también con las generaciones anteriores.

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6.    Porque la vida es alegría y en un “planeta sucio” la alegría de vivir puede convertirse en tristeza.

7.    Porque el respeto hacia uno mismo empieza por el respeto a los otros ( en “los otros” incluimos también nuestro entorno natural).

8.    Porque hemos llegado a tal degradación medioambiental que ya es hora de cambiar de actitud.

9.    Porque no tenemos derecho a estropear las condiciones vitales de los demás.

10.    Porque la naturaleza está cada vez más enfadada.


Debemos ponernos las pilas más pronto que tarde y los gobiernos deberían tomar cartas en el asunto. Cumplid con este decálogo por vosotros mismos y los que están por llegar. Gracias

Bob Dylan: compromiso ecológico

BOB DYLAN: COMPROMISO ECOLÓGICO

La mítica canción “Blowing in the wind” del igualmente mítico Bob Dylan  fue editada en 1963. Desde entonces se ha convertido en icono de todas las marchas pacifistas y antibelicistas. Su vigencia es incontestable. Hoy las preguntas del cantautor y poeta norteamericano serían muy diferentes. Durante las últimas décadas el deterioro del medioambiente es tal que su preguntas serían mucho más radicales. Os proponemos que leáis la canción en su versión original en inglés, (hemos intentado que nuestra traducción se asemeje lo mejor posible a sus ideas primitivas, alejándonos de las muchas horrorosas traducciones  que pululan por la red), y después penséis en las preguntas que Dylan podría plantearnos.


¿Cuántos caminos debe un hombre andar,
antes de que  podamos llamarle hombre?
¿Cuántos mares debe una paloma navegar,
antes de posar y descansar en la arena?
¿Cuánto tiempo tienen que planear las balas de cañón,
antes de estar prohibidas para siempre?

La respuesta, amigo mío, está flotando en el viento,
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántos años pueden pasar para que una montaña
sea tragada por el mar?
¿Cuántos años tenemos que vivir,
antes de ser libres?
¿Cuántas veces puede un hombre girar su cabeza,
y fingir que no ha visto?

La respuesta, amigo mío, está en el viento
la respuesta está flotando en el viento.

¿Cuántas veces un hombre ha de mirar hacia arriba,
para poder ver el firmamento?
¿Cuántos oídos debemos tener,
para poder escuchar a la gente llorar?
¿Cuántas muertes ocurrirán antes de saber
que demasiadas personas han muerto?

La respuesta, amigo mío, está en el viento
la respuesta está flotando en el viento.

La respuesta, amigo mío, está en el viento
la respuesta está flotando en el viento.

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Las preguntas que nos hacemos ante el quebranto de lo natural podrían ser éstas:

-    ¿habrá caminos que nos permitan disfrutar de un paseo rodeados de Naturaleza o todo será asfalto?
-    ¿seguirán las aves cruzando los mares o la desaparición imparable de especies también les afectará?
-    ¿el cambio climático se llevará parte de nuestras costas, las inundaciones borrarán el perfil montañoso?
-    ¿el firmamento estará tan contaminado que no podremos verlo con toda su claridad?

Las respuestas a estas preguntas seguirán flotando en el viento.

No tenemos una respuesta fiable para ellas, pero, si nos preguntaran por el compromiso del autor e intérprete de “Blowing in the wind”, contestaríamos que su lucha por un mundo mejor bien le ha valido un Premio Nobel. Bob Dylan estaba entre los favoritos, año tras año, para ser premiado con el Nobel de Literatura. Quizás su posicionamiento anti-sistema le había alejado del premio. No estaría de más que todos reconociéramos la magia de sus letras.