Refugiados y migrantes

La tragedia del Open Arms

LA TRAGEDIA DEL OPEN ARMS

Lo que está sucediendo con el barco de la ONG Open Arms, que recoge a emigrantes y refugiados en las aguas del Mar Mediterráneo, es un reflejo de la deriva de la sociedad occidental. El ministro del Interior italiano, Mateo Salvini, es el ejemplo más claro del egoísmo de los países europeos con respecto a la llegada de inmigrantes a sus dominios. Salvini, neofacista, considera que el Open Arms va a llevar a sus puertos personas extranjeras que van a molestar a los italianos. Es la ideología triunfante, por desgracia, tanto en los Estados Unidos de América, con un líder inculto insultante y bocazas, como en muchos países de la Europa de la democracia y los derechos humanos. Los partidos neoliberales y filofascistas están consiguiendo penetrar en las instituciones y esto es una mala noticia para los que navegan a la deriva por un Mediterráneo contaminado por el odio y la deshumanización.

Los ciudadanos corrientes tenemos la posibilidad de mandar a estos bocazas y salvapatrias a las catacumbas. Consideremos que si una persona arriesga su vida y la vida de sus hijos, lanzándose al mar, engañado por mafias y después de pagar una fortuna, será por una razón poderosa: huir de una muerte segura en su país de origen, donde la guerra es lo cotidiano; sobrevivir, buscarse la vida y salvar a los suyos de la hambruna; alejarse de una persecución por motivos de sus ideas (Libia, Sudán, Siria, y otros muchos países africanos y árabes).

Reflexionemos sobre la labor humanitaria de ONG,s como el Open  Arms, y decidamos si sus actuaciones merecen la pena. Aquí hay una pequeña lista de estas organizaciones que ayudan a los refugiados y migrantes:

CEAR

MÉDICOS SIN FRONTERAS

SAVE THE CHILDREN

ACNUR

 

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Primeras pateras con inmigrantes en Canarias

PRIMERAS PATERAS CON INMIGRANTES EN CANARIAS

Este verano se cumplirán  25 años desde que llegó la primera patera con migrantes a Canarias. Un cuarto de siglo de migraciones por vía marítima en el que poco más de 100.000 personas han llegado a las islas a bordo de 3.000 pateras. Fue el 28 de agosto de 1994 al pueblo pesquero de Las Salinas del Carmen, con tan solo dos saharauis, cuando quedó documentada la llegada de la primera barca. Sería conveniente aludir a un suceso ocurrido esta última semana: la muerte en las costas de Gran Canaria de la niña Sephora.

Sephora Sahé murió  en la madrugada del 16 de Mayo por un golpe de mar que la alejó rápidamente de la patera en la que había llegado junto a su madre, procedentes de Costa de Marfil, a la costa de Arguineguín, en el municipio grancanario de Mogán. Ruth, su madre, se desestabilizó al caer al agua con el impacto de la primera ola, pero con la segunda se desató el típico pañuelo africano con el que llevaba amarrada a la pequeña a su espalda y ya no volvió a encontrarla en la oscuridad de la noche, según su propio relato ante la jueza que le tomó declaración a la mañana siguiente. El cuerpo sin vida de la pequeña fue encontrado al día siguiente por el piloto de una moto de agua que navegaba por otra playa cercana. 

Ruth pudo despedir dignamente y “en la más estricta intimidad” a su pequeña Sephora en un cementerio de la isla de Gran Canaria ayer. Esta madre marfileña, de 26 años, enterró este jueves a su bebé, de solo 13 meses, y en su lápida se podrá leer para siempre su nombre. Parece lo propio para honrar la memoria de cualquier fallecido, pero se trata de un caso excepcional entre los miles de muertos de las pateras que desde hace más de 30 años llegan a España. Salvo contados casos, los muertos del Mediterráneo o del Atlántico yacen sin nombre, con suerte con un simple número y la fecha del naufragio escritas en nichos desperdigados por decenas de cementerios de Andalucía, las islas Canarias, Ceuta o Melilla.

CEAR (Comité Español de Ayuda al Refugiado) fue la que se puso en contacto con el gobierno español, Ministerio de Trabajo, el encargado de la acogida humanitaria de los que llegan en patera, para poder llevar a cabo el entierro. Sephora no fue el único familiar que Ruth perdió en esa patera. Había salido de Costa de Marfil junto a su prima Justine que a su vez traía a su hija de 8 años. Juntas fueron obligadas a palos a subirse a la patera en las costas de Dajla (también conocida como Villa Cisneros, en el Sáhara Occidental) el sábado 11 de mayo. Ruth se negaba a hacerlo porque le habían hablado de un barco y comida para ellas y sus niñas, pero al ver la precaria barca sintieron miedo y trataron de abortar el viaje, pero los marroquíes que lo organizaban le pegaron con palos en la espalda. Durante el viaje sufrieron abusos sexuales, tocamientos de todo tipo. 11 marroquíes y 20 personas de países del África Subsahariana, entre ellos 4 niños comenzaron el viaje. Llegaron 4 días después a las costas de Gran Canaria, pero los patrones de la patera esperaron a que cayera la noche para acercarse. Alrededor de las 20:00 horas los 11 marroquíes saltaron de la barca y dejaron a los subsaharianos solos a bordo y ya pasada la medianoche, el resto del grupo se acercó a la playa. Pero entre el oleaje y los nervios desaparece el bebé y otros dos adultos, entre ellos Justine, la prima de Ruth. Seguramente los chalecos salvavidas que les dieron eran falsos.

Tras pisar al fin la costa, Justine perdió el rastro de su niña de 8 años. En plena noche, sin luces para poder comprobar donde estaba y en medio de los gritos decidió lanzarse de nuevo al agua para comprobar si su pequeña seguía en la patera. Se ahogó tratando de buscarla cuando su hija en realidad estaba ya sana y salva en la playa. El cuerpo de Justine fue hallado a las pocas horas de la tragedia, flotando a casi 4 millas de la costa. El tercer cadáver nunca fue encontrado.

Todos los testimonios de los subsaharianos apuntaron a los 11 marroquíes como los organizadores. Identificaron a tres en una rueda de reconocimiento como los que abusaron de ellas sexualmente con todo tipo de tocamientos. No se ha encontrado al patrón, pero esos tres han sido acusados de presuntos delitos de homicidio y abusos sexuales. Por ello, desde el principio la jueza decretó la protección como víctimas sobre Ruth y el resto de mujeres y la niña de Justine, que está protegida en un centro de menores de la isla. La falta de protocolos para la atención a las víctimas de estas tragedias en nuestras costas ha sido denunciada en reiteradas ocasiones por numerosas ONG y entidades y dentro de sus reivindicaciones siempre han exigido atención psicológica. Ruth, sí la ha tenido por parte del equipo de CEAR en Gran Canaria, algo muy poco habitual para los supervivientes de los naufragios en patera.

Malos tiempos para los refugiados y migrantes

Malos tiempos para los refugiados y migrantes

Se pueden leer estos días noticias preocupantes para los refugiados y emigrantes que llegan a Europa. Por una parte, Dinamarca quiere recluir a los inmigrantes en una isla. Es la intención del gobierno danés, a pesar de la oposición de varias ONG que consideran que la medida es ilegal. Quieren habilitar una isla deshabitada como centro de reclusión de extranjeros. El plan, que ya tiene un presupuesto, es el acordado por el gobierno liberal danés y su socio, el partido xenófobo DF (Partido Popular).  Afectará a peticionarios de asilo que no pueden ser devueltos a sus países de origen por estar en busca y captura. Actualmente estos emigrantes se encuentran en un centro en la península de Jutlandia. En esta zona el número de delitos ha aumentado y las culpas van para los emigrantes. Por eso, sin ninguna garantía, han decidido trasladarlos a la isla desierta. Su intención es hacerles la vida imposible. La isla elegida, destinada desde hace un siglo a experimentos con enfermedades contagiosas para animales, es Lindholm, al sureste del país. Se han destinado más de 100 millones de euros para acondicionar la isla. Las labores durarán más de dos años. Las ONG esperan que durante este periodo de tiempo las autoridades recapaciten. Serán, dicen, presos sin haber sido condenados.

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Por otra parte,  tres refugiados que Grecia devolvió a Turquía murieron de frío. Los cuerpos de estos tres emigrantes afganos aparecieron en la orilla del río Evros, la frontera natural que comparten Grecia y Turquía. Esta frontera terrestre es muy utilizada para evitar las islas del mar Egeo que están muy vigiladas. Cruzar el Evros es una tarea arriesgada. Hay gente que lo consigue. Lo que ocurre es que, una vez que lo consiguen, nadie les ayuda. Solo la policía que los devuelve a tierra turca con sus barcos guardianes.

Los datos del año 2018 son significativos: 41.000 personas han entrado en Europa a través de Grecia. Desde España lo han hecho 53.000. Pero lo triste es que 2.100 han muerto cruzando el mar en dirección a Grecia, España, Italia, Malta y Chipre. Los que sobreviven se encuentran con grandísimas dificultades: poca ayuda o nula de los gobiernos, hacinamiento en campos de reclusión, hambre, frío.

¿Qué pensar de una sociedad que no tolera a los emigrantes, que gasta más en maquillaje y adornos superfluos de lo que puedan gastar los miles de hambrientos emigrantes en alimentos?

Rescate de emigrantes por parte de un pesquero español

RESCATE DE EMIGRANTES POR PARTE DE UN PESQUERO ESPAÑOL

 

Es una vergüenza para la humanidad que los gobiernos de Italia y Malta se nieguen a recibir en sus puertos a los refugiados emigrantes, acogidos y rescatados en el mar Mediterráneo por el pesquero español “Nuestra Madre de Loreto”. Este barco pesquero con sede en el puerto alicantino de Santa Pola rescató a 12 migrantes africanos que habían huido a borde de una patera desde las costas libias. Desde ahí fueron perseguidos por los guardacostas de Libia antes de ser recogidos por el pesquero a 78 millas de la costa. Los que no pudieron llegar hasta el barco alicantino fueron devueltos a Libia por el barco guardacostas que los hostigaba. Esto sucedió el pasado jueves día 22 de Noviembre. Han pasado seis días sin que ningún gobierno quiera recibir a los africanos que huyen de la guerra y el hambre. Solo la compasión del patrón del pesquero, Pascual Durá, que no es la primera vez que rescata a migrantes en el mar, ha evitado un desastre. Los 12 rescatados proceden de Senegal, Nigeria, Egipto, Somalia y Sudán, países que están en las antípodas del desarrollo occidental. Algunos presentaban golpes de los policías del centro de detención libio del que huyeron.

Nadie en Europa los quiere. Quizás para preservar sus privilegios, para que nadie contamine el confort de sus vidas. Ricos, pero miserables.  La labor de los pescadores alicantinos debe ser un ejemplo. Se sabe que han donado parte de sus ropas a los migrantes, que reparten la comida con ellos y les ceden un lugar en sus camarotes para pasar las noches. Es época de mar picada y las condiciones no permiten avanzar. Mientras llega el momento adecuado, esperan que algún gobierno les conceda el permiso que necesitan para atracar.

El drama de los refugiados

EL DRAMA DE LOS REFUGIADOS

 

Las nuevas generaciones asisten impasibles a la tragedia de los refugiados, que escapan de sus orígenes para buscar un lugar en el que solo les dejen sobrevivir. Es una situación dramática, pero no es nueva. Quizás nos hemos acostumbrado y lo observamos como algo lejano, algo que no se puede cambiar,  algo con lo que tengamos que convivir sin protestar.

 

En España, desgraciadamente, durante la guerra del 36 y después, cientos de miles de refugiados escaparon a Francia, México, la antigua Unión Soviética, Sudamérica y tantos otros países que los acogieron. Uno de los protagonistas de “Diarios de la reina del océano”,  Antonio Padilla, extremeño, es uno de ellos. Huyó a Portugal cuando las columnas franquistas de Yagüe arrasaron Badajoz en Agosto de 1936.

Quiero reflexionar sobre el drama de los refugiados para dejar constancia de mi compromiso con ellos. Los posibles beneficios de la venta del libro “Diarios de la reina del océano” irán destinados a CEAR, Comisión Española de Ayuda al Refugiado. Lo hago en el momento que todos los medios de comunicación se han referido a la muerte del niño Aylan Kurdi, ahogado hace dos años en un playa de Turquía.

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Fue necesaria la foto del niño, boca abajo, con la cabeza apoyada en la arena, para que todo el mundo se diera cuenta de la tragedia de millones de seres: ancianos, bebés, madres, niños…

 

Poco se ha hecho desde entonces por parte de los gobiernos de Europa.  Si acaso, poner trabas para acoger a los refugiados. Desde la muerte del pequeño Aylan se han ahogado en el Mediterráneo casi nueve mil personas. El día 2 de Septiembre de 2015, cerca de los complejos turísticos que acogían a los ricos de Europa, el niño sirio moría ahogado en la playa de Akaylar en la península de Bodrum. Su padre, el barbero Abdula Kurdi, después de haber sido rechazado dos veces y haber perdido su dinero a manos de las mafias de Estambul, se arriesgó en un último intento por cruzar a la orilla de las oportunidades. Junto a un grupo de 17 sirios, en dos embarcaciones inflables, casi de juguete, se embarcaron a mar abierto. El agua entró por los botes. Se hundieron en la oscuridad. El padre intentó salvar a su hijo Aylan en vano. Al amanecer vieron el cuerpo en la misma playa de la que salieron. Hoy el problema de los que huyen es peor que entonces.

 

La crisis de los refugiados se ha gestionado con egoísmo. Se han cerrado más puertas de las que se han abierto para estos pobres desgraciados. Los acuerdos han sido un auténtico fracaso. Los gobernantes no se ponen en el lugar de los refugiados, gente que se enfrenta a lo desconocido, a un idioma diferente, al hambre, al frío.

 

Para conocer más se puede consultar la web de CEAR: https://www.cear.es/