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Exhumación de fosas comunes en Soria
- El 08/10/2019
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Exhumación de fosas comunes en Soria
Sólo en la provincia de Soria quedan por desenterrar más de 586 personas desaparecidas en los albores de la Guerra Civil. Los últimos cuerpos exhumados son los de cuatro hombres represaliados por el franquismo. Los fusilaron y enterraron en La Riba de Escalote, pueblo soriano de la comarca de la Tierra de Berlanga, donde destacan su Iglesia de San Miguel, la ermita de San Hipólito y la atalaya de Hojaraca, signo de una riqueza histórica que comparte con la mayoría de pueblos y comarcas de la provincia de Soria, rica en arte románico y restos celtas, íberos, árabes o romanos. En los años 30 del siglo pasado tenía una población cercana a los 350 habitantes. En la actualidad cuenta con menos de 20 habitantes, situación en la que se encuentran la mayoría de pueblos de esta provincia soriana y de la denominada España vaciada.
Han terminado ya las labores de exhumación de las dos fosas clandestinas en las que han sido hallados los restos mortales de cuatro civiles desaparecidos y asesinados en el año 36. La primera fosa fue excavada el pasado 24 de julio, y la segunda se abrió el sábado 5 de octubre. La Asociación Recuerdo y Dignidad se felicita por que este caso se haya judicializado: ahora a estas personas se las considera “víctimas” en vez de “restos arqueológicos”. Un delito que no prescibe hasta que sean identificados. La Asociación soriana Recuerdo y Dignidad (ASRD) se fundó hace once años en Soria. Desde allí, se encarga de las tareas relacionadas con el ámbito de la recuperación de la memoria histórica desde la perspectiva de los derechos humanos en relación con el alzamiento de parte de la cúpula del ejército español en 1936 contra la democracia y el pueblo español y la inmediatamente posterior dictadura fascista del General Franco.
Ya queda menos para que los restos mortales lleguen a sus familias y puedan darles una sepultura digna. Según testimonios recogidos por la Asociación Recuerdo y Dignidad, corresponderían a dos vecinos de Berlanga de Duero y dos de Soria. Los de Soria fueron fundadores de las Juventudes Socialistas, Silverio Lumbreras y Adolfo Morales; y los de Berlanga, tesorero de Unión Republicana y concejal, Alberto Rodrigo; y un jornalero, miembro de Izquierda Republicana, Gregorio Valdenebro. Tras su levantamiento por orden judicial y en presencia de agentes de la Guardia Civil, un estudio determinará cómo fueron asesinados, aunque a simple vista se aprecia disparos en sus cráneos. Están claros los motivos políticos de su asesinato.
Las tareas de limpieza y acondicionamiento de la zona de trabajo en torno a la fosa común encontrada el pasado julio en La Riba de Escalote comenzaban en julio y de forma simultánea se inspeccionaba el terreno cercano en busca de más fosas comunes que pudieran aparecer. La fosa común aparecía cuatro horas después a escasos seis metros de la primera, localizada en julio. En la fosa descubierta el 24 de julio había dos personas y en esta nueva fosa había otras dos, como ya intuía la Asociación Recuerdo y Dignidad. Los huesos estaban bien conservados y aparecieron varios objetos asociados a los mismos como hebillas, botones de nácar, unos gemelos, unas gafas, y restos de calzado.
La ayuda de los vecinos fue decisiva para la localización del paraje de enterramiento y colaboraron durante todo el día acercándose hasta la zona para tratar de delimitar la ubicación aproximada, siempre dentro de las mismas tierras de labor. Pero fue, de nuevo como en el caso de la fosa que albergaba a los maestros de Cobertelada, la comparación con una fotografía aérea antigua el elemento que acabó de señalar la ubicación más probable de enterramiento en la cual finalmente aparecieron los cuerpos. Según todos los testimonios recabados, habrían sido asesinados cuatro civiles el 16 de septiembre de 1936 estando bajo custodia militar.
Estos son los detalles de los cuatro asesinados:
- Adolfo Morales Ruiz. Natural de Gómara y residente en Soria, donde militaba y fue fundador de las Juventudes Socialistas y en UGT. Era comisionista y tenía 26 años cuando fue asesinado.
- Silverio Lumbreras Pérez corrió la misma suerte que Adolfo, junto a quien pasó por las cárceles de Soria y Almazán. Era electricista de 25 años de edad, perteneciente a las Juventudes Socialistas. Ambos fueron asesinados atados uno al otro, y enterrados del mismo modo.
-Gregorio Valdenebro Moreno, era jornalero de 28 años de edad, casado y perteneciente a Unión Republicana.
-Alberto Rodrigo León, sastre de 32 años, casado y con dos hijos, y concejal del Ayuntamiento de Berlanga, además de ser el Tesorero de Unión Republicana.
Desde este blog envío felicitaciones por la lucha y ánimos para seguir a la asociación Recuerdo y Dignidad.
Los restos de Franco saldrán del Valle de los Caídos
- El 24/09/2019
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LOS RESTOS DE FRANCO SALDRÁN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS
¡Ya era hora!, gritarán los descendientes de los represalidados, fusilados y exiliados por el franquismo durante la guerra y posguerra en España. ¡Por fin!, susurrarán los nietos de los que esperan que sus antepasados sean exhumados de los cientos, miles de fosas comunes, esparcidas por el territorio español.
Hoy, día 24 de Septiembre de 2019, el Tribunal Supremo avala una orden ministerial, surgida de un mandato del Parlamento de mayo de 2017. Los periódicos han informado de la noticia. Aquí indico una serie de enlaces a diferentes fuentes periodísticas:
https://www.elmundo.es/espana/2019/09/24/5d89e133fdddff25b18b4698.html
https://elpais.com/politica/2019/09/24/actualidad/1569307501_482774.html
Según la ley de Memoria Histórica, aprobada en las Cortes españolas, era una ilegalidad que un dictador, golpista, usurpador de un poder popular, represor, tuviera un monumento, edificado por miles de sus presos. Buena noticia para la convivencia, la democracia y la libertad. Digan lo que digan los que sueñan con volver al pasado.
España, verano de 1939
- El 08/06/2019
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España, verano de 1939
Al acabar la guerra civil, España se convierte en un país enlutado. Miles de hombres han muerto en el frente; miles de mujeres, ancianos y niños, en los bombardeos de las ciudades; miles más, desaparecidos, enterrados en fosas comunes, fusilados. Un brazalete negro en la manga derecha, una corbata negra, un botón negro en la solapa, un traje negro para los que se lo pueden permitir: son las señas del luto entre los hombres. Las mujeres lucen el negro de la cabeza a los pies; las más jóvenes se atreven con un medo luto, con prendas grises o, transcurridos un par de años de la desgracia, vestidos negros y blusas blancas. Las viejas van envueltas en mantillas y tocas de lana negra. Pasean por las calles como fantasmas somnolientos.
Es verano de 1939 y el hambre aprieta. En muchos lugares se oyen las descargas del pelotón que fusila en las tapias del cementerio a los sentenciados. Después, el tiro de gracia pone fin al ruido ensordecedor y lastimero, que ya se ha hecho familiar en demadiados pueblos y ciudades de la España vencida. Los juicios sumarísimos se suceden a ritmo vertiginoso. Es la época de mayor nivel represivo. La mitad de los españoles, los que apoyaron a la República, viven en la angustia, confiando que nadie les denuncie. Bastará que un anónimo le señale por rojo o sindicalista, o por ser hijo o nieto de rojo o sindicalista. Los que tienen suerte se librarán de la muerte, pero les caerán un mínimo de veinte años de cárcel, en condiciones insufribles. En la radio nacional escuchan que la sangre de los que cayeron por la Patria no consentirá el olvido, ni la traición. España sigue en guerra. Así lo proclama el locutor franquista Fernando Fernández de Córdoba. Suena el Cara la Sol en la radio, en los cines y en los teatros; en las escuelas; en los patios de las prisiones; antes de los partidos de fútbol; los espectadores de las corridas de toros lo cantan en posición de firmes con el brazo derecho en alto y la mano extendida, como lo hacían los fascistas italianos. Después del himno falangista, una autoridad grita: ¡España, Una, Grande y Libre!¡Arriba España! Miente cuando grita. Casi todos lo saben, porque en España no hay libertad; el país está desunido y está en la ruina, lejos de cualquier grandeza. Ni es libre, ni es una ni es grande la España de la posguerra. Estos gritos son la ocurrencia del jefe de prensa de Madrid, Manuel Aznar Zubigaray, amigo de José Antonio Primo de Rivera y abuelo del que luego será presidente del gobierno de la democracia, José María Aznar López.
La tradicional picaresca española hace que mucho españoles vistan la camisa azul falangista a todas las horas. Quieren demostrar su apego al nuevo régimen, fueran ya uno de los suyos o conversos. La afiliación a la Falange alcanza casi un millón de personas. Es lo mejor para lograr los beneficios de los vencedores. Beneficios que disfrutan los militares franquistas: casi la mitad de los puestos de la nueva administración pública son para los militares; les construyen viviendas y economatos; tienen transporte público gratuito.
Así era el verano del 39. Sería bueno que los jóvenes conocieran esta historia para compararla con su presente.
Para más información:
PASCUAL LÓPEZ, Pablo: "Antes que la memoria nos abandone".
ESLAVA GALÁN, Juan: "Los años del miedo".
Fosas comunes de victimas de la Guerra Civil y el franquismo
- El 24/04/2018
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FOSAS COMUNES DE VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO
Los familiares de los desaparecidos durante la Guerra Civil y las represalias del franquismo se están moviendo. Así ocurre con los enterrados en Cuelgamuros, en el Valle de los Caídos, donde se esperan continúen las exhumaciones de enterrados en la mayor fosa común de España. Un juzgado de El Escorial permitió entrar al lugar donde está enterrado Franco para sacar a los hermanos Manuel y Antonio Lapeña, asesinados por los golpistas en 1936. Era la primera sentencia de este calibre, cumplida dos años después no sin superar antes un sinfín de obstáculos. Patrimonio Nacional accedió a rescatar a los combatientes franquistas Pedro Gil Calonge y Juan González Moreno. De ahí, el 23 de abril de 2018 los peritos de la institución perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han entrado en Cuelgamuros.
Una sobrina nieta de José Antonio Marco, que fue secuestrado de su casa y asesinado en las tapias del cementerio de Calatayud (Zaragoza) asegura que el cuerpo fue sepultado en la fosa común del camposanto local el 2 de septiembre del 36, hasta que en abril del año 59 llegan unos camiones, proceden a exhumar la fosa y trasladan los restos al Valle de los Caídos.

La nieta de José Cansado Lamata y su hermano Antonio Cansado Lamata cree que están en el mismo columbario que otra decena de personas asesinadas y enterradas en una fosa de Morata de Jalón. Son los 12 de Ateca. Y cuentan que fueron obligados por los fascistas a cavar su propia tumba. La familia Cansado también participó en el escrito de denuncia ante la ONU el abogado Eduardo Ranz, que también ha impulsado la exhumación de los Lapeña.
Los restos óseos de los hermanos Cansado y el resto de víctimas de Ateca acabaron en el Valle de los Caídos en el año 59. Tienen la esperanza es que este proceso termine, y cuanto antes, mejor. Aunque para llegar hasta aquí hayan hecho falta seis años de vericuetos judiciales. Y añaden que se conseguirá porque no existe odio ni rencor, sólo ganas de tener a los suyos en sus sitios de origen.
Por otra parte, se han dado a conocer las actualizaciones con respecto a la provincia de Málaga. Actualmente, hay un total de 99 fosas comunes localizadas en las que se calcula que puede haber unas 5.000 víctimas enterradas. Ruiz Espejo, delegado del Gobierno, ha anunciado que se están realizando investigaciones en los municipios de Alfarnate y Colmenar donde se realizarán intervenciones de indagación, investigación, localización, delimitación, exhumación y estudio de víctimas en fosas comunes. También se continuarán con los trabajos que se están realizando en Villanueva de la Concepción. En el caso de Alfarnate, se espera que se encuentren alrededor de 16 cuerpos a los que se les añadirán los resultados de las futuras exhumaciones en los municipios de Alameda y Campillos, que se sumarán a las ya realizadas en Álora, Colmenar y Cártama.
La Junta de Andalucía ha abierto una Oficina Provincial de Memoria Democrática, con el objetivo de crear un punto de atención a las víctimas con el que se pretende recoger información y testimonios relevantes para poder avanzar con las investigaciones junto a la Dirección General de la Memoria Democrática. La oficina, que se encuentra en la misma Delegación del Gobierno, esta abierta para todas aquellas personas que quieran recaudar información o ayudar en la localización, dignificación y recuperación de nuevos cuerpos.
En la provincia de Málaga encontramos un total de nueve lugares nombrados como 'Lugares de Memoria Histórica'. El cementerio de San Rafael, la antigua cárcel de mujeres, la Antigua Prisión Provincial de Málaga, cementerio de Teba, cementerio de San Lorenzo, la fosa común de Istán, el cementerio de Villanueva de Cauche, la carretera Málaga-Almería y el lugar donde fue asesinado Manuel José García Caparrós; a los que se les añadirá próximamente el Palacio de la Aduana.

La carretera que conecta Málaga con Almería se convirtió en la única salida para aquellos que estaban siendo perseguidos por los sublevados. Gentes de Cádiz, Córdoba, Sevilla, Huelva e incluso Extremadura se refugiaban en Málaga de la persecución sufrida por el bando sublevado. Cuando, estos llegaron a Málaga, la única vía era la carretera que unía a Málaga con Almería. Se calcula que casi 300.000 personas escaparon de Málaga por dicho lugar, donde fueron sorprendido por el ejército sublevado y los apoyos internacionales del mismo. Se consideran que esos ataques son de los peores que han ocurrido en una guerra durante el siglo XX y que actualmente se cree que se pueden encontrar entre 5.000 y 15.000 víctimas.
DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO habla de refugiados y de luchas en tiempos de guerra.
Madrid: Marzo-Abril, 1939
- El 05/04/2018
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Madrid: Marzo-Abril, 1939
Fue a finales de Marzo del año 1939, el final de la cruel guerra civil en España, cuando los madrileños, los que apoyaban al ejército rebelde del general Franco, se atrevieron a colgar las banderas rojigualdas de sus balcones y ventanas. Los soldados franquistas no entraron como se supone a los que ocupan una ciudad vencida. Semanas antes, el coronel Casado había entregado la ciudad a las tropas de Franco, dando un golpe contra el gobierno de Negrín, un gobierno en desbandada, contra un presidente de la República ya en el exilio francés. No hubo entrada formal de las tropas en la ciudad antes de la rendición del comandante de las fuerzas republicanas, el teniente coronel Prada, ante el coronel Losas, jefe de las fuerzas franquistas, en la Ciudad Universitaria, a la una de la tarde del martes 28 de Marzo. No hubo desfile del ejército victorioso. Eso lo dejaron para otro día. Muchos soldados llegaron el centro de Madrid en metro.
La capital fue tomada por los franquistas desde dentro de la ciudad, por los quintacolumnistas, los grupos afines a los golpistas, que sabotearon, espiaron e hicieron listas con los elementos más radicales de las filas republicanas, entre otras actividades. Los días 26 y 27 de Marzo todos los presos derechistas estaban fuera de las prisiones. Los que pudieron escapar a las sacas de Noviembre del 36, cuando el terror rojo expandió sus redes y asesinó a centenares de prisioneros adictos a los rebeldes, después de sacarlos de las cárceles de Madrid, subirlos a autobuses y fusilarlos en Paracuellos del Jarama y localidades cercanas. Llegó la hora de la revancha en Marzo de 1939 y los de la Quinta Columna no esperaron para actuar. Con los soldados republicanos en desbandada y la deserción en masa, que habían abandonado las trincheras, hubo momentos de encuentro pacífico por parte de los soldados de ambos bandos. Para ellos la paz era un hecho. No para sus generales.

El día 28 las calles estaban repletas de gentes que daban vítores a Franco, especialmente en el barrio de Salamanca, un lugar que nunca fue bombardeado por los aviones franquistas. Pero muchos madrileños prefirieron no quedarse a contemplar la entrada de los franquistas en su ciudad. Unos quince mil huyeron a Alicante, esperanzados en encontrar un barco que los llevase al exilio. Un barco que nunca apareció. Entre los huidos estaban el antiguo alcalde y gobernador civil de Madrid. También cientos de mujeres y niños. Fueron conducidos, prisioneros, al triste campo de concentración de Albatera. Volverían a Madrid para ser juzgados y condenados, la mayoría, a penas severas, cadena perpetua o al pelotón de fusilamiento.
(Continuará…)
Si estás interesado en el tema, mi libro DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO recoge episodios como el de la huída de republicanos al exilio o sus condenas en España.
Badajoz: en la antesala de la guerra civil (1936)
- El 18/01/2018
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Apéndice al libro DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO
Con el triunfo de la izquierda, llegaron las venganzas. Se asaltaron las cárceles y liberaron a los presos de las huelgas del 34, se quemaron iglesias y conventos. Los felices campesinos, ante la nueva situación, desfilaron por los pueblos ondeando sus pancartas y sus banderas rojas. La legislación agraria quedó restablecida. Los terratenientes abandonaron sus mansiones, como ocurrió en Puebla de Alcocer. El laboreo obligatorio de la tierra en barbecho volvió a imponerse. Los trabajadores fueron alojados en fincas, cuyos propietarios debían correr con los gastos. Los nuevos alcaldes prohibieron las procesiones religiosas.
La madrugada del 25 de Marzo de 1936, la escalada de la violencia dio un salto significativo: más de 60.000 campesinos sin tierra de Badajoz ocuparon casi 2000 fincas. La FNTT había repartido las fincas entre las familias, con la intención de iniciar un cultivo colectivo. Para evitar problemas, el gobierno legalizó la ocupación. Cuando llegaron las columnas franquistas se cobraron la revancha contra estos campesinos.

Hubo sucesos que demuestran lo problemático de las situaciones vividas. En Mayo de 1936, el presidente de la Agrupación Socialista, Teófilo García, celebró una reunión para hablar del desempleo en Fuente de Cantos. En respuesta a la evidente indigencia de los presentes, los niños y las mujeres que formaban parte del auditorio, los animó a ocupar una finca de los mayores terratenientes de la zona, el conde de la Corte, destinada al pastoreo de cerdos y ovejas. Los hambrientos se abalanzaron sobre los animales y los mataron como pudieron. En Quintanar de la Serena, un grupo de jornaleros entraron en una finca y mataron ovejas para alimentar a sus familias.
La derecha consideró la intervención militar una necesidad para volver a su status anterior. El odio entre campesinos y propietarios era lo cotidiano. Muchos de los grandes terratenientes, duques, marqueses, condes, vivían en Madrid, Biarritz, París y visitaban de vez en cuando sus tierras para ir de caza y recibir a sus amigos. Aprovechaban su estancia para despreciar a sus trabajadores y se aprovechaban de las mujeres, hermanas e hijas de los obreros. Con el triunfo del Frente Popular, los trabajadores de la tierra vieron la oportunidad para cambiar las tornas.
Badajoz: Antes, durante y después de la Guerra Civil: 1933-1935
- El 15/12/2017
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Apéndice a DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO
Badajoz: Antes, durante y después de la guerra civil: 1933-1935

El 23 de Abril de 1933, el día de las elecciones municipales, el alcalde de Zafra encabezaba una manifestación de socialistas y comunistas en Hornachos, ondeando banderas rojas y entonando cánticos revolucionarios. Los candidatos de la derecha acudieron al diputado provincial del Partido Radical, Rafael Salazar Alonso, quien telefoneó al ministro de la Gobernación. La Guardia Civil disparó contra los manifestantes, matando a 4 hombres y una mujer. Salazar Alonso llegó a ser él mismo ministro de la Gobernación y alcalde de Madrid en los dos años siguientes.
Con Alejandro Lerroux, líder corrupto del Partido Radical, como Presidente del Gobierno, la reforma agraria quedó paralizada. A Extremadura llegó mano de obra barata desde Galicia, dejando sin trabajo a los campesinos locales. Las infracciones de la ley no se castigaron. Los nuevos gobernadores civiles nombrados por los radicales de Lerroux dejaban el orden público en manos de matones a sueldo de los terratenientes. En la provincia de Badajoz, donde la tasa de paro rondaba el 40 por ciento, casi se morían de hambre. La diputada socialista Margarita Nelken denunció con rotundidad las condiciones de los trabajadores del campo y sus familias. Sus discursos eran suspendidos por la autoridad. Su principal oponente, Salazar Alonso, insultaba a la diputada Nelken, mientras se servía de matones para apalear a sus enemigos políticos. En Zalamea, los derechistas abrieron fuego contra la casa del pueblo socialista al grito de ¡Viva el Fascio! y mataron a varios trabajadores. Nelken fue agredida a punta de pistola tras pronunciar un discurso en Aljucén. En los colegios electorales los guardias civiles obligaban a los trabajadores a cambiar sus papeletas de voto por otras previamente marcadas con el nombre de los candidatos de la derecha. El fraude fue masivo, con votos comprados, votos repetidos por simpatizantes de la derecha que llegaban en camiones abarrotados y extravío de urnas en las localidades favorables a la izquierda. El ministro de Justicia presentó su dimisión después de las elecciones en protesta por el fraude electoral, pero los terratenientes lograron restablecer las relaciones feudales que constituían la norma antes del comienzo de la República. Los terratenientes seguían contratando a los que habían votado a las derechas. En Almendralejo, a pesar del desempleo masivo, se trajeron de fuera dos mil trabajadores para la recogida de la uva y la aceituna. En Orellana y Olivenza los patronos empleaban a niños y mujeres a los que solo pagaban una parte del salario del que pagaban a los hombres.
A los alcaldes socialistas de Zafra y Fuente de Cantos los sustituyeron por personas vinculadas a los intereses de los propietarios de tierras. El nuevo ministro de la Gobernación, Salazar Alonso, los expulsó de los ayuntamientos sin razón alguna. Ambos alcaldes eran personas queridas en sus localidades porque usaban fondos municipales para dar trabajo a los desempleados y para comprar comida con la que aliviar el hambre de las familias sin trabajo. Los dos fueron fusilados: Modesto Lorenzana, de Fuente de Cantos, en Septiembre de 1936; José González, de Zafra, en Abril de 1939.
Los defensores de la derecha, bien vestidos, bien comidos, honraban a los gobernadores con almuerzos en su honor. La prensa estaba de su parte. Los recortes salariales y la discriminación de obra a los sindicados continuaron sin impunidad. Los jornaleros hambrientos se veían obligados a robar aceitunas y otras cosechas. Se agravaron los problemas y los odios se acrecentaron. Los campesinos mendigaban por las calles de los pueblos de Badajoz, y el raquitismo y la tuberculosis estaban a la orden del día.
El sindicato FNTT llamó a la huelga en Junio. Sus objetivos tenían poco de revolucionarios: garantizar la mejora de las condiciones laborales en el campo; rotación en el empleo, con independencia de la afiliación política o sindical;acabar con los salarios de hambre; garantizar cuarenta días de trabajo por la limitación del uso de maquinaria; continuar con las expropiaciones previstas en la ley de Reforma Agraria...Pero Salazar Alonso declaró la huelga ilegal. Designó la cosecha como servicio público. De hecho militarizó a los jornaleros. Los que no acudieran al tajo se les consideraría culpables de rebelión. El conflicto se saldó con miles de detenciones. Las cosechas se recogieron con mano de obra barata llegada de Portugal y Galicia. La Guardia Civil impedía que las masas hambrientas robaran las cosechas. El 31 de Mayo se detuvo a los alcaldes de Olivenza y Llerena, junto a numerosos sindicalistas, maestros de escuela y abogados, que recibieron palizas.
En la cárcel de Badajoz se hacinaron 600 presos, cuando su capacidad era para 80. Miles de campesinos fueron obligados a punta de pistola a subir en camiones para el ganado, deportados a cientos de kilómetros de sus hogares, abandonados a su suerte y obligados a regresar andando. El 4 de Julio, 200 campesinos de Badajoz que habían sido trasladados a la cárcel de Burgos llegaron a Madrid y se concentraron en la Puerta del Sol, donde fueron violentamente dispersados por la Policía. La FNTT les pagó el viaje de vuelta a casa, donde muchos fueron otra vez detenidos al llegar. Mientras tanto, las autoridades hacían oídos sordos a los ataques de cuadros falangistas a las casas del pueblo, las sedes de los sindicatos, a la adquisición de armas por parte de los grupos violentos de la derecha.
En Julio de 1935 quedó aprobada la contrarreforma agraria. Los terratenientes podían evitar la expropiación de sus tierras usando testaferros. En Extremadura los terratenientes comenzaron a despedir a los yunteros. En Fregenal de la Sierra, un solo propietario desalojó a 20 familias. Los braceros cobraban los mismos jornales que a principios de siglo, si es que podían trabajar. El egoísmo ilimitado de los propietarios es una de las razones señaladas para el triunfo del Frente Popular en Febrero del 36 en Extremadura. A pesar de la compra del voto: los terratenientes ofrecían comida y mantas a los que votaran a la derecha; el partido derechista Acción Popular abrió comedores de beneficencia.
Badajoz: Antes, durante y después de la Guerra Civil: 1932
- El 28/11/2017
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Apéndice a DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO:
Badajoz: Antes, durante y después de la Guerra Civil: 1932
En la provincia de Badajoz se produjeron conflictos sociales que contribuyeron a acrecentar los odios. Los obreros del campo veían a la Iglesia como una organización que apoyaba a los de arriba. Esto ocasionó infinidad de incidentes. El alcalde de Fuente de Cantos impuso un impuesto de 10 pesetas por tocar las campanas los primeros cinco minutos y de 2 pesetas por cada minuto adicional. El alcalde de Fregenal de la Sierra prohibió por completo tocar las campanas y gravó con un impuesto los funerales religiosos. Se quemaron iglesias en Campanario, Casas de Don Pedro, Peñalsordo y Orellana de la Sierra. En Villafranca de los Barros, la mayoría socialista del ayuntamiento aprobó en Abril de 1932 la retirada de la estatua del Sagrado Corazón de la plaza del Altozano. La empobrecida localidad de Castilblanco los vecinos asesinaron a cuatro guardias civiles en un estallido de violencia colectiva, en venganza por la prolongada y sistemática opresión que estaban padeciendo. La Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra, el sindicato de jornaleros socialista, había convocado una huelga de cuarenta y ocho horas en la provincia con el propósito de denunciar las infracciones de los terratenientes a la ley de reforma agraria. El 31 de Diciembre de 1931, por orden del alcalde, la Guardia Civil abrió fuego contra una manifestación de huelguistas, que se saldó con un muerto y dos heridos. Los huelguistas se enfrentaron a los cuatro guardias y los mataron a palos. Sanjurjo, director general de la Guardia Civil, comparó a los trabajadores de Castilblanco con las tribus de moros contra los que había combatido en Marruecos. La prensa recogió sus palabras y se extendieron por todo el país. Las crónicas presentaron a los vecinos de Castilblanco, y por extensión a todos los campesinos, como una raza inferior. Muchas de las descripciones de los periódicos de la derecha faltaban a la verdad cuando hablaban de que una mujer había bailado encima de los cadáveres de los guardias o cuando insistían en que los obreros del campo necesitaban un escarmiento como lo tuvieron las tribus del Rif después del desastre de Annual.

La Guardia Civil, siempre al lado de los terratenientes, contribuyó al ambiente de violencia. Tres días después de los sucesos de Castilblanco murieron 2 personas en Zalamea de la Serena, el pueblo donde se desarrollan los hechos de El Alcalde de Zalamea de Calderón de la Barca. En la localidad de Salvaleón, también de la provincia de Badajoz, el día 1 de Mayo de 1932 los afiliados a la FNTT (Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra) organizaron un baile y cantaron la Internacional a la puerta de la vivienda del alcalde socialista. El enfurecido comandante de la Guardia Civil ordenó abrir fuego y causaron la muerte de dos hombres y una mujer.
En otoño de 1932, desesperados por la falta de trabajo y de alimentos, los yunteros pusieron en marcha una serie de invasiones de las fincas no cultivadas. Con banderas, música, en familia o en pandillas, entraban en las fincas al amanecer y empezaban a arar las tierras. El 1 de Noviembre, el Ministro de Agricultura, Marcelino Domingo, legalizó de manera temporal las ocupaciones de tierras para 18.500 campesinos en Badajoz. Los ganaderos terratenientes reaccionaron con hostilidad por el decreto que les obligaba a cultivar las tierras que ellos dedicaban al pastoreo.
APÉNDICE A "DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO": BADAJOZ: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL- La República: 1931-32
- El 27/10/2017
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Badajoz: La República(1931
Apéndice a DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO
Los primeros gobiernos de la República se ven obligados a un apresurado reparto de los latifundios para evitar que los campesinos hambrientos los tomen por la fuerza. Los trabajadores del campo no tienen contrato, están subempleados, en el paro. Así, la propaganda revolucionaria les atrae. La gran mayoría de trabajadores agrícolas extremeños son anarquistas. En cuanto a los aparceros, muchos estaban fuertemente endeudados con los prestamistas locales. En Mayo de 1931, el ministro de Trabajo, Largo Caballero decretó que sólo se podría expulsar a los arrendatarios si no pagaban las rentas o no cultivaban la tierra. Los terratenientes tendrían que pagar las mejoras que hubieran hecho los arrendatarios, cuando estos renunciaran al arrendamiento. También podrían conseguir una reducción en la renta si había mala cosecha o si los ingresos que daba la tierra eran menores a la renta a pagar. Introdujo la jornada de ocho horas y se permitirían las horas extras pagadas. Se crearon unos jurados de arbitraje, formados por terratenientes y campesinos, que decidirían las disputas laborales y salariales; los propietarios tenían que ofrece trabajo a los habitantes de la población antes de hacer oferta a forasteros. Parecía que la ley favorecía por fin a los más pobres. Los salarios se doblaron. Era el comienzo de la reforma agraria que tanto tiempo estaban esperando.
En Marzo de 1932, el nuevo ministro de Agricultura, presentó un plan para la reforma del campo: se empezarían a expropiar tierras, indemnizando a los propietarios, excepto en el caso de las tierras de los grandes nobles u otros que se habían apropiado de sus fincas en el siglo XIX, al acotar como fincas privadas lo que antes era suyo meramente a título administrativo, según acuerdos feudales abolidos en 1811. Los trabajadore sin tierra serían los primeros en la lista de los que desearan asentarse en la nueva tierra, pero no podrían vender, hipotecar o arrendar la tierra que recibieran: el Estado sería el nuevo propietario. Se creó un Instituto de Reforma Agraria para fomentar la enseñanza técnica, la inversión y el regadío.

La fincas expropiadas serían: las que fueron compradas con fines de especulación o con el único objeto de percibir una renta; las que constituyeron señoríos jurisdiccionales y que se hayan transmitido hasta llegar a sus actuales dueños por herencia, legado o donación; las incultas o manifiestamente mal cultivadas; las que debiendo haber sido regadas por existir embalse y establecer la ley la obligación del riego no lo hayan sido aún; las explotadas sistemáticamente en régimen de arrendamiento a renta fija, en dinero o en especie, durante doce años o más; las propiedades que en cada término municipal excedan las cifras que señalen las juntas Provinciales, que han de estar comprendidas dentro estos límites: en secano las tierras dedicadas al cultivo herbáceo en alternativa, de 300 a 600 Has.; los olivares asociados o no a otros cultivos, de 150 a 300 Has.; las tierras dedicadas al cultivo de la vid, de 100 a 150 Has.; las tierras con árboles o arbustos frutales en plantación regular de 100 a 200 Has.;las dehesas de pasto y labor, con arbolado o sin él, de 400 a 750 Has.
La ley se aprobó en Septiembre de 1932. Pero no hubo ninguna urgencia en ponerla en práctica. En Extremadura se intentó acelerar el proceso con el Decreto de Intensificación de Cultivos de Octubre de 1932, que permitía la ocupación de fincas que habían dejado de ser arrendadas y se dedicaban sólo al pastoreo. Esta medida dio trabajo a unas cuarenta mil familias cuyos miembros estaban en paro y no tenían ninguna posesión. Pero había cientos de miles en esta situación. Las esperanzas de los campesinos se vieron frustradas. Podría haberse hecho más para reducir la miseria de la vida agrícola. Los gobiernos de la derecha del bienio negro cortaron cualquier resquicio para el cambio.
La reacción de los terratenientes a la reforma fue uno de los factores que fomentaron la violencia entre los dos bandos tan distantes. En los latifundios extremeños, como en la mayoría de toda España, se desobedecieron las leyes agrarias por sistema. Los jornaleros afiliados a sindicatos socialistas o anarquistas se encontraron con un cierre patronal o la tierra se dejaba sin cultivar. Se les negaba el trabajo al grito de ¡comed República! Los braceros trabajaban de sol a sol sin recibir el salario por las horas extra. Los campesinos hambrientos que cogían las bellotas o las aceitunas del suelo para alimentarse eran brutalmente apaleados por la Guardia Civil o los guardias armados de las fincas.
APÉNDICE: BADAJOZ: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL- La República: 1931-32
- El 27/10/2017
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Badajoz: La República(1931-32)
Los primeros gobiernos de la República se ven obligados a un apresurado reparto de los latifundios para evitar que los campesinos hambrientos los tomen por la fuerza. Los trabajadores del campo no tienen contrato, están subempleados, en el paro. Así, la propaganda revolucionaria les atrae. La gran mayoría de trabajadores agrícolas extremeños son anarquistas. En cuanto a los aparceros, muchos estaban fuertemente endeudados con los prestamistas locales. En Mayo de 1931, el ministro de Trabajo, Largo Caballero decretó que sólo se podría expulsar a los arrendatarios si no pagaban las rentas o no cultivaban la tierra. Los terratenientes tendrían que pagar las mejoras que hubieran hecho los arrendatarios, cuando estos renunciaran al arrendamiento. También podrían conseguir una reducción en la renta si había mala cosecha o si los ingresos que daba la tierra eran menores a la renta a pagar. Introdujo la jornada de ocho horas y se permitirían las horas extras pagadas. Se crearon unos jurados de arbitraje, formados por terratenientes y campesinos, que decidirían las disputas laborales y salariales; los propietarios tenían que ofrece trabajo a los habitantes de la población antes de hacer oferta a forasteros. Parecía que la ley favorecía por fin a los más pobres. Los salarios se doblaron. Era el comienzo de la reforma agraria que tanto tiempo estaban esperando.
En Marzo de 1932, el nuevo ministro de Agricultura, presentó un plan para la reforma del campo: se empezarían a expropiar tierras, indemnizando a los propietarios, excepto en el caso de las tierras de los grandes nobles u otros que se habían apropiado de sus fincas en el siglo XIX, al acotar como fincas privadas lo que antes era suyo meramente a título administrativo, según acuerdos feudales abolidos en 1811. Los trabajadore sin tierra serían los primeros en la lista de los que desearan asentarse en la nueva tierra, pero no podrían vender, hipotecar o arrendar la tierra que recibieran: el Estado sería el nuevo propietario. Se creó un Instituto de Reforma Agraria para fomentar la enseñanza técnica, la inversión y el regadío.

La fincas expropiadas serían: las que fueron compradas con fines de especulación o con el único objeto de percibir una renta; las que constituyeron señoríos jurisdiccionales y que se hayan transmitido hasta llegar a sus actuales dueños por herencia, legado o donación; las incultas o manifiestamente mal cultivadas; las que debiendo haber sido regadas por existir embalse y establecer la ley la obligación del riego no lo hayan sido aún; las explotadas sistemáticamente en régimen de arrendamiento a renta fija, en dinero o en especie, durante doce años o más; las propiedades que en cada término municipal excedan las cifras que señalen las juntas Provinciales, que han de estar comprendidas dentro estos límites: en secano las tierras dedicadas al cultivo herbáceo en alternativa, de 300 a 600 Has.; los olivares asociados o no a otros cultivos, de 150 a 300 Has.; las tierras dedicadas al cultivo de la vid, de 100 a 150 Has.; las tierras con árboles o arbustos frutales en plantación regular de 100 a 200 Has.;las dehesas de pasto y labor, con arbolado o sin él, de 400 a 750 Has.
La ley se aprobó en Septiembre de 1932. Pero no hubo ninguna urgencia en ponerla en práctica. En Extremadura se intentó acelerar el proceso con el Decreto de Intensificación de Cultivos de Octubre de 1932, que permitía la ocupación de fincas que habían dejado de ser arrendadas y se dedicaban sólo al pastoreo. Esta medida dio trabajo a unas cuarenta mil familias cuyos miembros estaban en paro y no tenían ninguna posesión. Pero había cientos de miles en esta situación. Las esperanzas de los campesinos se vieron frustradas. Podría haberse hecho más para reducir la miseria de la vida agrícola. Los gobiernos de la derecha del bienio negro cortaron cualquier resquicio para el cambio.
La reacción de los terratenientes a la reforma fue uno de los factores que fomentaron la violencia entre los dos bandos tan distantes. En los latifundios extremeños, como en la mayoría de toda España, se desobedecieron las leyes agrarias por sistema. Los jornaleros afiliados a sindicatos socialistas o anarquistas se encontraron con un cierre patronal o la tierra se dejaba sin cultivar. Se les negaba el trabajo al grito de ¡comed República! Los braceros trabajaban de sol a sol sin recibir el salario por las horas extra. Los campesinos hambrientos que cogían las bellotas o las aceitunas del suelo para alimentarse eran brutalmente apaleados por la Guardia Civil o los guardias armados de las fincas.
Badajoz: antes, durante y después de la Guerra Civil- Antecedentes
- El 16/10/2017
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Badajoz: antes, durante y después de la guerra civil- Antecedentes
APÉNDICE A "DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO"
Extremadura es una tierra árida. La despoblación forestal continuaba desde mucho tiempo atrás. Apenas había maquinaria agrícola y los yunteros, los que poseían una yunta de mulas, eran minoría. Llovía poco. Muchos campesinos se pasaban toda la vida esclavizados por una tierra estéril. Las malas carreteras, la escasez de abonos y la ignorancia de las posibilidades agrícolas mantenían bajas las rentas de los que trabajaban la tierra. Aún así, la agricultura era la fuente de riqueza más importante de la región, aunque los salarios de la mayoría de trabajadores no les diera para comprar su propia comida. En los años 30 la tierra presentaba problemas como el de los minifundios, que no daban a los propietarios lo suficiente para sobrevivir; el de los latifundios, propiedad de absentistas generalmente, que daban a los propietarios una posición económica dominante en la localidad y se aprovechan de los aparceros, de los yunteros y los braceros, que solo tenían sus brazos para trabajar. La tierra estaba en manos de los nobles, duques, burgueses. Casi tres cuartas partes de las tierras cultivables eran propiedad de personas que tenían más de 100 hectáreas. En estas tierras se realizaban cultivos tradicionales de cereales, almendros, olivos y apenas se hacían inversiones de regadío, mecanización, con lo que mucha tierra quedaba sin cultivar. Las fincas se alquilaban a altos precios. Los agentes de los terratenientes contrataban a los campesinos que trabajaban desde el amanecer hasta la puesta de sol por apenas tres pesetas diarias. Los braceros locales se encontraban con la competencia de trabajadores emigrados incluso desde Portugal. Sobraba mano de obra. Estos trabajadores del campo eral el grupo más revolucionario. La mayoría de trabajadores sin tierra no tenían siquiera un huerto. Así, los respondieron a la llamada del anarquismo y emprendieron innumerables huelgas, actos de violencia, lo que llevó a un empeoramiento de las relaciones en el campo. Los terratenientes no contrataban a los que estaban afiliados a un sindicato anarquista. En cuanto a los aparceros, pocos tenían un contrato escrito de aparcería.

Con la llegada de la República la ilusión retornó a los campesinos sin tierra y a los aparceros. Anteriormente, la cuestión agraria era el problema principal para las relaciones sociales en todas las regiones de España. Con una economía subdesarrollada, primitiva, la sociedad mostraba dos caras opuestas: arriba, las clases altas y medias, que representan una quinta parte de la población, que votan, leen los periódicos, que administran los asuntos del país: abajo, los campesinos y obreros, que son pocos los que saben leer y escribir, que se desatienden de la política y solo votan si el terrateniente o empleador les obliga, que se ciñen estrictamente a sus asuntos personales, centrados en la supervivencia familiar. Entre estos dos mundos no hay contacto, punto de encuentro posible. En medio de ellos, los artesanos y pequeños comerciantes.
No hay posibilidad para un obrero o campesino alcanzar las capas altas de la sociedad. Los pocos que han ganado dinero, lo han hecho en América. Por eso, la política les queda lejos. No quiere decir, sin embargo, que en el momento que han considerado amenazados sus intereses vitales no se hayan levantado arrasando todo. Es este mismo pueblo, obreros sin tierra, el que, con tumultos y matanzas, insistió en la forzosa conversión de los judíos en el siglo XV; el que hizo expulsar a los moriscos en el XVII, contra los deseos de los terratenientes; el que expulsó al archiduque de Austria con sus aliados ingleses en la guerra de sucesión un siglo más tarde. Fueron ellos los que combatieron contra Napoleón. Los campesinos miraban a los terratenientes como extraños que se cruzaban en su vida. La Iglesia, que siempre había contado con su lealtad, fue considerada hostil para ellos, porque defendía los intereses de los de arriba. Cuando aparecieron las ideas socialistas y anarquistas, encontraron lo que necesitaban. La guerra civil fue el encuentro cruel de dos mundos irreconciliables. La tragedia esperada.
Extremadura es el fiel reflejo de este encuentro cruel. Es necesario regresar al siglo XI para comprender todo. La tierra conquistada por los reyes cristianos a los árabes era entregada, no a individuos de la nobleza, sino a las recién constituidas órdenes militares, más capaces de defenderla. En lugar de poblar las tierras conquistadas con campesinos libres, eran explotadas con el trabajo de esclavos moros y labradores que llegaban del norte de Extremadura. Lo que no se cultivaba se dejaba para el pastoreo. En 1836, con la desamortización de Mendizábal, que pretendía acabar con la propiedad de tierras sin cultivar, se expropiaron los bienes de las órdenes religiosas y militares. Los terratenientes y la burguesía provinciana acapararon las fincas desamortizadas a precios irrisorios. Extremadura se convirtió en una región de latifundios y tremenda pobreza. Las llanuras que rodean Badajoz son ricas productoras de grano. Esta zona pertenece en su casi totalidad a terratenientes absentistas que la cultivan malamente, mientras el campesino yuntero que posee un arado y un par de mulas tiene que aguantar los abusos de sus amos. Cuando los terratenientes quieren hacer entrar en razón a los yunteros, no tienen más que dejar en barbecho una parte de sus posesiones. En el resto de la región la tierra es tan pobre que solamente puede lograrse una cosecha cada doce años. Y esta cosecha agota el suelo por completo. Sin embargo, los ríos corren llenos de agua. Grandes extensiones de Extremadura podrían convertirse en regadío.
Apéndice a "Diarios de la Reina del Océano": Badajoz: antes, durante y después de la Guerra Civil- Introducción
- El 27/09/2017
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APÉNDICE
DIARIOS DE LA REINA DEL OCÉANO
BADAJOZ: ANTES, DURANTE Y DESPUÉS DE LA GUERRA CIVIL
Introducción
Los diarios de Amália Machado describen las apocalípticas jornadas de la toma de Badajoz por los rebeldes, la huída de Antonio Padilla (y miles de extremeños hacia tierras portuguesas) y su llegada a Cascais. Pero ¿qué ocurrió en la realidad? He querido conocer la verdad investigando en los testimonios, archivos, libros de los más profundos conocedores de la guerra, de los hispanistas más afamados. Lo que sigue puede asemejarse a lo que en realidad ocurrió:

En Julio de 1936 parte del ejército español se alzó en armas contra el gobierno de la República. Este golpe militar, que confirmó los presagios más infaustos anunciados desde el día de las elecciones que gana el Frente Popular, no logra el objetivo inicial. Los militares insurrectos fueron derrotados en la mayoría de las grandes ciudades por las fuerzas de seguridad leales a la República y los militantes de las organizaciones sindicales y partidos políticos. La sublevación triunfó en Galicia, Castilla la Vieja, León, Oviedo, Aragón, Navarra, en las islas, excepto en Menorca, en Cádiz, Sevilla, Córdoba y Granada. En Sevilla los militares golpistas dejaron tantos cadáveres en las calles que tenían que amontonarlos contra las paredes de las casas para que pudieran pasar los coches provistos de las ametralladoras asesinas. Era el inicio del terror. Los militares contaron con el apoyo de la Guardia Civil y la de Asalto, así como con voluntarios afiliados a los partidos de la C.E.D.A. y la Falange, muchos de estos liberados de las cárceles por los sublevados y que desde entonces se emplearon en hacer la represión y a edificar una nueva España sobre las ruinas de la España republicana.
El avance desde el sur de tropas procedentes de África le proporcionaron a los rebeldes el dominio de Extremadura. Durante los quince primeros días de Agosto, soldados del Tercio de Regulares, moros, y legionarios dejaron su huella en Almedralejo, Mérida, Zafra y otras localidades, donde los campesinos habían ocupado las tierras otorgadas por la reforma agraria. Esto fue el principio de una violencia que se estaba amasando mucho tiempo atrás
Continuará...
La quinta del biberón en la Batalla del Ebro
- El 10/03/2017
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La quinta del biberón en la Batalla del Ebro
En Abril de 1938 las autoridades republicanas llamaron a filas a los jóvenes nacidos en el año 1920. Cuando se incorporaron al ejército, muchos de ellos apenas llegaban a los 17 años. El ejército nacional avanzaba por tierras de Lérida y Tarragona y su objetivo era la capital catalana. Azaña, Negrín, Líster, Rojo y los asesores militares comunistas soviéticos intentaron contener el avance, contraatacando en la orilla del Ebro.

Del 25 de Julio al 13 de Noviembre de 1938 estos jóvenes imberbes combatieron con escasez de armas y munición, enfrentados a un enemigo provisto de las mejores armas, uniformados, organizados, apoyados por la aviación alemana, que bombardeaba las líneas del ejército de lo que quedaba de República. Estas tierras de la orilla del Ebro, alrededor de Gandesa, sirvieron de escenario para la batalla más cruel de la guerra civil. Sus sierras poderosas, sus valles inundados de frutales, olivares, almendros y viñedos, fueron testigos de la desaparición de jóvenes apenas preparados para la lucha.
Antes del llegar al frente, una vez cruzado el Ebro, pudieron escuchar los consejos, experiencias y aventuras de los hombres del Campesino; las arengas del general Líster, que los anima a morir por la República; las consignas políticas de los comisarios soviéticos, que lo controlan todo. Cruzan el rio, junto a veteranos de las Brigadas Internacionales, por Ascó, Flix, Riba-roja d’Ebre, Mora la Nova, Mora d’Ebre, Benissanet. Les espera el infierno: trincheras, nidos de ametralladoras, bombas, granadas, hambre, miedo…Hay que resistir como les pide Negrín, el jefe de un gobierno cada vez más desperdigado, hay que luchar hasta que quede una gota de sangre, hasta que los aliados europeos se pongan de acuerdo y vengan a auxiliarles. Esperanzas vanas. La sierra de Pandols es una carnicería para los soldados de ambos ejércitos. Algunos soldados se arriesgan y desertan. Su destino será el pelotón de fusilamiento si son atrapados en la huída, como ocurrió con alguno de los jóvenes de la quinta del biberón.
Solo unos cientos de los miles de reclutados se salvaron al final de la batalla. Los que cayeron presos acabaron en los campos de trabajo franquistas. Los que marcharon al exilio se alistaron en el ejército francés y muchos fueron a parar a los campos de concentración nazis. Una pérdida de vidas inútil. Hubieran preferido vivir de rodillas que morir de pié. Por lo menos, hubieran tenido la oportunidad de cambiar su destino.
Federico García Lorca y La Barraca (III)
- El 02/03/2017
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LA BARRACA DE FEDERICO GARCÍA LORCA (3ª parte)

La primera gira acabó en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Entre el público estaban los estudiantes que todavía no habían empezado sus vacaciones y Miguel de Unamuno. La prensa de derechas falseó el incidente de las entradas en Soria para desacreditar al grupo, a Fernando de los Ríos y al propio Lorca. Durante los años que duró esta iniciativa acusaron a las actrices de prostitutas y a los jóvenes de mantener relaciones con Lorca, de llevar una vida inmoral, de corromper a los campesinos y de extender el marxismo, además de malgastar el presupuesto público. Argumentos de la España retrógrada, que no encajaba los cambios habidos con la llegada de la República, como la reforma agraria, la ley de divorcio, las medidas educativas o la reforma de la milicia. Cuando la derecha llegó al gobierno a finales de 1933, las subvenciones menguaron de una manera espectacular.
La segunda salida del grupo fue hacia Galicia y Asturias. Después siguieron Granada, Madrid, Alicante, Toledo...así hasta abril de 1936. Llegaron hasta los rincones más alejados de la cultura. Cumplieron su objetivo. Lorca dimitió de su cargo en otoño de 1935 por asuntos no aclarados. Quizás estaba en el momento culminante de su trabajo dramático, con sus obras de teatro en los escenarios de España, Argentina, México, Nueva York, y no podía dedicar el tiempo necesario a La Barraca. Quizás porque su secretario y amante, Rafael Rodríguez Rapún, perdió su puesto cuando la Federación Universitaria de Estudiantes eligió a sus nuevos representantes.
Todos los datos que aparecen aquí están extraídos del libro de Ian Gibson Vida, Pasión y Muerte de Federico García Lorca
Federico García Lorca y La Barraca (II)
- El 27/02/2017
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LA BARRACA DE FEDERICO GARCÍA LORCA (2ª parte)
El 22 y 23 de mayo de 1932 el poeta acompaña a Fernando de los Ríos en su visita oficial a dos pueblos sorianos, Torrearévalo y San Leonardo (todavía no le habían añadido el de Yagüe). Querían tantear la reacción de las autoridades locales ante la posibilidad de que aquellas tierras fueran las elegidas para las representaciones inaugurales del grupo teatral universitario. Las tierras machadianas satisfacen al ministro y al poeta.
La mañana del 10 de Julio de 1932 la caravana partió de Madrid hacia El Burgo de Osma, localidad soriana, primer destino de La Barraca. El grupo contaba con un camión Chevrolet, donde iba el escenario portátil, los decorados y demás utensilios; dos coches con chóferes del Cuerpo de Policía llevaban a los estudiantes, además de varios coches particulares. A las cinco de la tarde llegaron a la ciudad soriana. Allí les esperaban las autoridades. Montaron el escenario en la bella plaza del siglo XVII. A las diez comenzó la representación, seguida por numeroso público. Lorca salió al escenario para explicar los objetivos del Teatro Universitario y agradecer la asistencia a esta primera representación. La Cueva de Salamanca, Los dos habladores y La guarda cuidadosa fueron las obras elegidas. Al acabar la representación, Lorca habló con los periodistas venidos desde Madrid.
El día 11 de Julio llegaron a San Leonardo donde el tiempo lluvioso impidió la actuación al aire libre. El 12 actuaron en Vinuesa, lugar evocado en La Tierra de Alvargonzález. Aquí los barracos, jóvenes universitarios de dieciocho a veinte años, fueron recibidos al grito de ¡comunistas! En algunos comercios se negaron a venderles comida. Pero después de la representación la hostilidad inicial se tornó en alabanzas. Al día siguiente llegaron a Soria ciudad. La representación debía tener lugar en la plaza, pero el tiempo no lo permitió. Hubieron de actuar en el teatro Principal, que insistió en cobrar las entradas. Los periódicos sorianos, en su mayoría derechistas, lanzaron ataques contra el grupo. No comprendían que el Teatro Universitario, subvencionado por el Gobierno, cobrara entradas al público. Los jóvenes barracos negaron haberse llevado una peseta. Las entradas cobradas eran dinero para los dueños del teatro Principal. Anunciaron que al día siguiente darían una representación gratuita en la plaza. Pero el tiempo otra vez estropeó la función. Se tomó la decisión de actuar en el ábside de la iglesia románica de San Juan de Duero. Aquí representaron La vida es sueño. Al poco de empezar, comenzaron las protestas de un grupo de exaltados. Lorca tuvo que salir dos veces al escenario a pedir silencio. El mismo Lorca representó el personaje de la Sombra. Al salir al escenario fue interrumpido por los alborotadores. Hubo que llamar a la policía para escoltar a los barracos ante el peligro de que fueran atacados los vehículos. Los reventadores eran estudiantes monárquicos venidos expresamente de Madrid para hacer fracasar la primera actuación del Teatro Universitario en una capital de provincias.
Afortunadamente no ocurrió lo mismo en los otros pueblos sorianos. En Almazán empezó a llover poco después del inicio de la representación en la plaza mayor, con el palacio de los Hurtado de Mendoza y la iglesia de San Miguel del siglo XII de testigos. Pero el público aguantó en su sitio hasta el final, emocionado, concentrado en lo que sobre el escenario se representaba. Aquí acompañaron al grupo el ministro Fernando de los Ríos y el poeta Dámaso Alonso. La acogida fue igual de exitosa en el pueblo soriano de Ágreda. De regreso a Madrid se produjo el único accidente de tráfico que sufrieron en los años que duró La Barraca. Cerca de Medinaceli uno de los coches volcó en una curva. Varios estudiantes sufrieron heridas.
(Continuará)
Federico García Lorca y La Barraca (I)
- El 23/02/2017
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LA BARRACA DE FEDERICO G. LORCA (1ª parte)
La expansión de la cultura fue uno de los objetivos primordiales de la República en sus inicios. Los nuevos gobernantes estaban decididos a acabar con el monopolio de la enseñanza en manos de la Iglesia. Querían crear un sistema educativo capaz de hacer frente al atraso cultural del país. En 1931 más de un tercio de los españoles eran analfabetos. En 1932 se abrieron 2580 escuelas nuevas y otras 3990 en 1933. El bienio negro, los dos años de gobierno de la derecha, paró la tendencia.

No se trataba de abrir escuelas solamente. Había que mejorar el nivel intelectual de los maestros, muy mal pagados. Se elevaron en un 50% los salarios y se crearon 5000 nuevas plazas. Las Misiones Pedagógicas, fundadas por la República en mayo de 1931, fue otro de los logros culturales. Tenían como objetivo llevar la cultura a los rincones menos privilegiados del país con obras de teatro y conciertos, colaborando con los maestros, organizando exposiciones y conferencias sobre arte, abriendo bibliotecas públicas, proyectando películas. Llevando la esperanza a comunidades que a veces daban la impresión de vivir en la prehistoria.
Así surgió el proyecto de un teatro ambulante universitario, La Barraca. El poeta granadino Federico García Lorca, amigo de Fernando de los Ríos, ministro de Justicia y posteriormente de Instrucción Pública del gobierno republicano, fue nombrado director artístico. La Federación Universitaria Escolar patrocinó esta idea, que representaba una enorme aventura: crear un teatro ambulante universitario para interpretar obras clásicas por los pueblos de la España rural. Si los republicanos estaban ilusionados con La Barraca, los de la derecha atacaron el proyecto desde el principio, tachándolo de propaganda marxista, inspirada por el masón, ateo y judío De los Ríos.
Los actores estudiantes que se presentaron a las pruebas eran mayoritariamente del Instituto-Escuela, centro progresista inspirado en la Institución Libre de Enseñanza y vinculado a la Residencia de Estudiantes. Engrosaron el grupo teatral escenógrafos, figurinistas, pintores, carpinteros, conductores…
El decorado medía ocho por ocho metros y se podía desmontar con prontitud. El uniforme de los miembros del grupo teatral era un mono azul para los chicos y un vestido azul y blanco para las chicas. Tenía que ver con el espíritu de la primera cláusula de la nueva Constitución, que declaraba que España era un República democrática de trabajadores de toda clase.
Se seleccionaron tres entremeses de Cervantes para las primeras representaciones. Después se añadiría el auto sacramental La vida es sueño y El gran teatro del mundo de Calderón de la Barca, entremeses de Lope de Rueda, obras de Juan del Enzina, Fuenteovejuna de Lope de Vega, El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, el poema La tierra de Alvargonzález de Antonio Machado y la única obra moderna, La historia del soldado de Charles F. Ramuz, con música de Stravinski. Lorca exigía una gran concentración a los actores, llamados los barracos, en los ensayos. Les insistía en cómo debían moverse por el escenario y les exigía una clara pronunciación. Su hermana pequeña Isabel formó parte del elenco en alguna de las representaciones.
(Continuará)
Un amigo de Antonio Machado exhumado en un pueblo soriano
- El 28/11/2016
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Los restos de Francisco Romero Carrasco, profesor de matemáticas en Guadalajara, amigo del poeta Antonio Machado, con quien fundó en 1919 la Universidad Popular de Segovia, fueron exhumados a finales de Octubre en el paraje de Los Tomillares, en el término del pueblo soriano de Cobertelada, cercano a la villa de Almazán. También fueron exhumados los restos de otros cinco represaliados al comienzo de la guerra.

Franciso Romero y Machado coincidieron en Segovia, donde compartieron pensión. Solían asistir a las tertulias del Casino segoviano. Aquí surgió la idea de la Universidad Popular, con un objetivo ilusionante: llevar la cultura al mundo obrero.
El poeta dedicó a su amigo matemático un poema en el día de su boda, Bodas de Francisco Romero, publicado en 1923:
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Porque leídas fueron las palabras de Pablo, y en este claro día hay ciruelos en flor y almendros rosados y torres con cigüeñas, y es aprendiz de ruiseñor todo pájaro, y porque son las bodas de Francisco Romero, cantad conmigo: Gaudeamus! Ya el ceño de la turbia soltería se borrará en dos frentes fortunati ambo! De hoy más sabréis, esposos, cuánto la sed apaga el limpio jarro, y cuánto lienzo cabe dentro de un cofre, y cuántos son minutos de paz, si el ahora vierte su eternidad menuda grano a grano. Fundación del querer vuestros amores —nunca olvidéis la hipérbole del vándalo— y un mundo cada día, pan moreno sobre manteles blancos.
De hoy más la tierra sea vega florida a vuestro doble paso. |
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Romero fue director de las colonias de la Institución Libre de Enseñanza y había estudiado metodología de las Matemáticas en Francia, Bélgica y Suiza. Cuando se produjo la sublevación franquista acababa de obtener una beca para continuar su formación e investigación en Europa. No pudo ser. Un pelotón de fascistas acabó con todas sus ilusiones.
Una de las Asociaciones de la Memoria Histórica, Recuerdo y Dignidad de Soria, logró encontrar el lugar de los enterramientos, después de hablar con los ancianos de Cobertelada, testigos del fusilamiento. Según los datos facilitados, a un metro de profundidad, en estos campos que rodean la localidad de Cobertelada, se hallan los restos mortales de seis hombres asesinados por el franquismo. No se trata de políticos, guerrilleros ni sindicalistas; su trabajo era muchísimo más peligroso para el nuevo régimen: Eran maestros de escuela. En Soria no hubo combates. Aquí triunfó enseguida la rebelión militar. Los maestros no llevaban pistolas. Aquí no hubo guerra; solo represión.
Uno de los fusilados era Eloy Serrano, maestro del pueblo de Cobertelada. Todavía hay ancianos que recuerdan al buen maestro, ejemplar, que les hacía pensar por sí mismos. El cura del pueblo denunció al maestro. El presidente de Recuerdo y Dignidad de Soria habla así del maestro en un periódico: "Eloy tuvo un enfrentamiento con este religioso. Fue el día del Corpus. El maestro acompañaba a varios de sus alumnos al colegio cuando el sacerdote le instó a llevarlos a misa. Eloy le dijo: "Primero la escuela y después la iglesia". Fue su sentencia de muerte".
Eloy Serrano fue sacado de la prisión de Almazán, en la que había sido encarcelado, junto a otros cinco hombres con historias y "delitos" similares. Varios agricultores, testigos del fusilamiento, se encargaron de enterrarlos a la mañana siguiente.
Las investigaciones sobre las desapariciones comenzaron hace años, cuando un familiar del maestro de Cobertelada, Eloy Serrano Forcén, de 22 años y natural de Rioseco de Soria, solicitó a Recuerdo y Dignidad la investigación y localización del paradero y las circunstancias de su muerte. Tiempo después, otra familia reclamó los restos del maestro de Ajamil (La Rioja) Hipólito Olmo Hernández, de 42 años y vecino de Barahona.
Merced al trabajo de Recuerdo y Dignidad y a la colaboración de los vecinos, una pala excavadora descubrió la fosa donde yacen los cuerpos de estos seis civiles asesinados dentro de la represión que acompañó al golpe de estado fallido de 1936. Además de Eloy Serrano e Hipólito Olmo, en la fosa común se encontró un tercer maestro, Elicio Gómez Borque, de 23 años, natural de Velilla de los Ajos y vecino de La Seca, quien ya ha sido reclamado por su familia. Las otras dos personas asesinadas en Cobertelada son el maestro Victoriano Tarancón Paredes, de 26 años y natural de Barahona, y un vecino de Ateca (Zaragoza) llamado Martín Artola Morrás, de 35 años.
Miguel Hernández en Jaén, Abril de 1937
- El 24/11/2016
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Miguel Hernández en Jaén, Abril de 1937
El poeta murciano Miguel Hernández fue testigo del bombardeo que sufrió Jaén el primer día de Abril de 1937. Se hallaba en la ciudad andaluza destinado por el Gobierno de la República, en calidad de comisario de cultura para dirigir el periódico Altavoz del Frente Sur. Días antes se había casado en Orihuela con Josefina Manresa, nacida en el pueblo jienense de Quesada.
En los artículos que escribió relata el drama sufrido por la ciudad de Jaén y sus gentes:
“...los familiares a los que cogió fuera lloraban desesperados en los escombros...un niño de unos diez años, muriendo entre una puerta y la pared...Todo el tiempo que duró el bombardeo lo pasamos en un patio que había allí, y yo hacía lo que veía hacer a los demás. Me ponía las manos en la cabeza.”
Pasadas las cinco y cuarto de la tarde de aquel fatídico día, una escuadrilla de bombarderos Junkers y cazas alemanes surgió desde el sur para sembrar de cadáveres las calles y dejar un río de sangre en una ciudad en calma. Jaén se mantenía fiel a la República desde el inicio de la guerra. El gobernador civil, Luis Ríos, dio armas a los milicianos, que pudieron defenderse del ataque rebelde. El general Queipo de Llano ordenó el ataque aéreo como represalia por las bajas nacionales en Córdoba.

Fue el primer bombardeo contra la población civil. Después vendrían Durango, Gernika, Barcelona, y muchas otras ciudades europeas durante la Segunda Guerra Mundial. El poeta de Orihuela pudo observar en directo las consecuencias del ataque: más de ciento cincuenta muertos y cientos de heridos; mujeres y niños destrozados cuando hacían fila para comprar carbón en el barrio de la Fontanilla; el desfile de familiares al cementerio para reconocer a sus muertos; el desconcierto de los médicos y enfermeras en los hospitales, por no poder atender a todos los heridos; el abandono de la ciudad por parte de muchos que huyeron a las huertas, a los caseríos o a los cortijos.
Días después Miguel Hernández se queja en un artículo para su periódico de la pasividad de los hombres: “...yo veo que muchos de sus hombres se conforman con gritar y se previenen contra otro posible bombardeo, yéndose a vivir debajo de los olivos. Esta actitud estática, pasiva, fatalista y torpe exaspera al combatiente más templado ¿Por qué no se ocupan esos hombres en la construcción de refugios para sus hijos y esposas, o por qué no colaboran con los que llevan nueve meses bajo la lluvia y las balas, conquistando la tierra que a todos no quieren arrebatar?”
Durante los meses que estuvo en Jaén, Miguel Hernández escribió dos de los poemas que más le identifican, Vientos del Pueblo y Aceituneros. Este último es el himno oficial de la provincia de Jaén.
Antonio Machado y la guerra civil
- El 09/11/2016
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- En Memoria histórica
Antonio Machado había reflejado en sus versos la gran barrera ideológica de los dos bandos enfrentados en una Guerra Civil espantosa y destructiva:
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
Su vida estuvo dedicada a la enseñanza de los adolescentes, a la poesía, a la difusión de los valores democráticos.
Antonio Machado y la República Española
Machado se declaraba en el fondo como un hombre bueno. Sus poesías reflejan una confianza en la bondad de los hombres y en la relación Naturaleza y ser humano. Su ateísmo le alejaba de la España más reaccionaria. Quizás por eso, era objetivo prioritario de los sublevados contra la República, mezcla de milicia soldadesca y eclesiástica, que tenían a Dios y a la Patria como ideales.
Antonio Machado, al igual que Federico García Lorca, era la antítesis de la guerra. Poeta y profesor, sus dos profesiones, distan mucho de ser beligerantes. Participó en las misiones pedagógicas, como el poeta granadino, instauradas después del triunfo de la República y el final de un sistema monárquico, demasiado condescendiente con los grandes (terratenientes, obispos, nobles, banqueros...) y alejado de la realidad de una sociedad pobre y analfabeta en su mayoría.
La República supuso una llegada de aire fresco, de ilusiones renovadas para Antonio Machado. Eran tiempos de esperanza, de construir una sociedad más justa y más culta.
Antonio Machado en 1936
A principios del mes de julio de 1936, Antonio Machado vivía en Madrid. Lejos quedaban los tiempos de Soria, Baeza y Segovia. Todos comentaban la inminencia de un golpe militar. El Gobierno de la República creía que, aún sabiendo que era inevitable por la radicalidad de la situación política, sería capaz de hacerle frente. Los militares golpistas triunfaron a medias.
Madrid resistió, pero en noviembre de 1936 quedó sitiada por las fuerzas rebeldes. El Gobierno de la República evacuó a Valencia a todos los intelectuales. En Valencia se instaló Machado con casi toda su familia en la Casa de la Cultura y posteriormente en Rocafort, donde encontró la serenidad que buscaba. Su hermano Manuel, con el que compuso alguna de sus obras, fue sorprendido en Burgos durante el golpe y se puso a favor del bando franquista. Una barrera infranqueable se interpuso entre los dos hermanos. Manuel, símbolo del bando nacional y Antonio, defensor de las ideas de la República.
En febrero de 1938 debe marcharse con su familia (su madre, su hermano José y su mujer y tres hijas) a Barcelona, ante el asedio de la ciudad levantina. En Barcelona, como había hecho en Valencia, dedicará sus esfuerzos literarios a la defensa de la República, con sus artículos en los periódicos, firmando como Juan de Mairena.

Antonio Machado, el final
En la medianoche del 22 de enero de 1939, con Barcelona asediada y bombardeada, la familia Machado sale para Gerona, en una caravana de vehículos que transportan a las personalidades del mundo cultural y científico. Gerona está colapsada por los que huyen del frente. Los Machado deben buscar refugio en Raset. El día 26 de enero cae Barcelona en poder del bando franquista. La noche del 26 al 27 de enero es la última noche de Antonio Machado en España. Fue en Mas Faixat.
El día 27 se dirigen a la frontera con Francia. El tiempo es infernal, helador, lluvioso. Pasan la noche en un vagón vacío de la estación de Cèrvere. El poeta y su madre, gravemente enfermos, apenas pueden moverse. La embajada de España en París se hace cargo de los gastos del pequeño hotel de Collioure, donde se hospedan, a partir del 29 de enero.
La salud del poeta, asmático, empeora día a día. Muere la tarde del 22 de febrero de 1939 a los 65 años. Su madre Ana fallece el día 25 tras varios días en coma. Al poeta lo entierran en un nicho que una amiga de la propietaria del hotel le cede. Su féretro fue llevado al cementerio de este pueblo marino a hombros de milicianos republicanos, envuelto con la bandera tricolor. A su madre la enterraron en una fosa común, destinada a los pobres.
Triste final para un hombre bueno.
