OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

OBJETIVOS DE  DESARROLLO SOSTENIBLE

Es muy loable el acuerdo alcanzado en la ONU para fijar una agenda con 17 objetivos encaminados a lograr un desarrollo sostenible para el año 2030. La situación de pobreza, de cambio climático, de hambrunas, de desigualdades sociales a lo largo y ancho del  planeta así lo requerían. Los cuatro últimos años han sido los más cálidos desde que se tienen registros.  El frío extremo se combina con olas de calor jamás sufridas anteriormente. Las naciones africanas y la mayoría de sudamericanas y asiáticas viven en situaciones que rayan la pobreza máxima. Hay conflictos armados por motivos no solo políticos, también sociales, religiosos y económicos, frutos de sociedades desiguales o fanatismos. Es de aplaudir la agenda de la ONU, con unos objetivos claros. ¿Serán pura utopía o los gobernantes pondrán todos los medios a su alcance para lograrlos?

Análisis de los objetivos:

Objetivo 1: Fin de la pobreza en el mundo

Casi 800 millones viven en el umbral de la pobreza, con 1,9 dólares diarios de ganancias por su trabajo, en especial en Asia meridional y África subsahariana, en países en conflicto, países todos desamparados de protección social.

El objetivo incluye extender la protección social a grupos más vulnerables, incluyendo el acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de las tierras y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación. Que incluya también la creación de marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, sobre la base de estrategias de desarrollo en favor de los pobres que tengan en cuenta las cuestiones de género, a fin de apoyar la inversión acelerada en medidas para erradicar la pobreza.

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Objetivo 2: Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible.

Una de cada nueve personas en el mundo está subalimentada en la actualidad; esto es, alrededor de 815 millones de personas en el mundo.

En 2016, se estima que en todo el mundo 52 millones de niños menores de 5 años de edad padecían emaciación (un peso bajo para su estatura, por lo general como resultado de una escasez alimentaria aguda o de una enfermedad, o por ambas cosas). La tasa mundial de emaciación era del 7,7% en 2016, con la tasa más elevada (15,4%) en Asia Meridional. En el otro extremo del espectro, el sobrepeso y la obesidad afectaban a 41 millones de niños menores de 5 años en todo el mundo (6%) en 2016.

El fin del hambre exige sistemas de producción alimentaria sostenibles y prácticas agrícolas resilientes. Un aspecto de ese esfuerzo consiste en mantener la diversidad genética de plantas y animales, que es crucial para la agricultura y la producción de alimentos. En 2016, se conservaban 4,7 millones de muestras de semillas y otros materiales genéticos vegetales para la agricultura y la alimentación en 602 bancos de genes en 82 países y 14 centros regionales e internacionales, lo que supone un aumento del 2% desde 2014.

Se necesitan aumentar las inversiones para mejorar la capacidad de la productividad agrícola. Sin embargo, el índice de orientación agrícola, que se define como la proporción del gasto público destinada a la agricultura dividida por la proporción del sector en el producto interno bruto (PIB), disminuyó a nivel mundial de 0,38 en 2001, a 0,24 en 2013 y a 0,21 en 2015.

La proporción de la ayuda por sector, asignada a la agricultura por los países miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), disminuyó desde casi el 20% a mediados de la década de 1980 hasta el 7% a finales de la década de 1990, porcentaje que se mantuvo hasta 2015. Esa reducción refleja un desplazamiento desde la ayuda para financiar la infraestructura y la producción hacia una mayor atención a los sectores sociales.

En 2016, 21 países experimentaron precios internos altos o moderadamente altos, en relación con los niveles históricos, para uno o varios cereales básicos. De esos países, 13 estaban en África Subsahariana. Las causas principales de los elevados precios fueron la disminución de la producción nacional, la depreciación de la moneda y la inseguridad. El aumento localizado de los precios del combustible también impulsó al alza el precio de los alimentos.

Lamentablemente, el número total de personas que sufre hambre en América Latina y el Caribe ha aumentado, revirtiendo décadas de progresos.

Datos recogidos en:

https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/

Continuará…

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