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La costa de Lisboa

LA COSTA DE LISBOA


 Los portugueses dicen: Quem não viu Lisboa, não viu cosa boa. La capital de Portugal es una ciudad con misterio desde los tiempos de los descubridores. Por su puerto descargaron las riquezas de Asia, África y América: tejidos de seda, abalorios de piedras preciosas, plantas y flores desconocidas, especias y perfumes de Oriente. La ciudad mira al Tajo perderse en el océano, con sus plazas soleadas, sus avenidas al estilo parisino, sus barrios en las laderas de las orilla del río. El terremoto de 1755 destruyó casi la totalidad de los edificios,  pero el esfuerzo de sus gentes la hicieron resurgir de las cenizas, más ancha y más moderna.
Solo por contemplar el arte manuelino, una exaltación de la imaginación y la exhuberancia, degustar sus pescados recién traídos del océano, comer el bacalao, cocinado con diferentes estilos, y beber sus vinos, merece la pena llegar a Lisboa y recorrer su costa.

Los comerciantes y los invasores, desde los fenicios a los españoles, han dejado sus huellas en esta región. Los árabes construyeron fuertes y castillos, que pueden verse a lo largo de la costa. A pesar del turismo que trajo una urbanización alocada, pueden todavía visitarse pequeños pueblos pesqueros.
Cuatro días serán suficientes para conocer los barrios de la ciudad y sus monumentos: Alfama, Chiado, Baixa y Avenida da Liberdade, Barrio Alto y Estrella, Belem. Los otros tres días el viajero jubilado tendrá la oportunidad de recorrer la costa lisboeta, Carcavelos, Estoril, Cascais, Ericeira, Cabo da Roca, y contemplar una ciudad de cuento de hadas: Sintra. Esta zona conoce un turismo tranquilo y selectivo, el silencio de la sierra y el romanticismo de los pequeños puertos pesqueros.
Por su clima, toda la región es ideal para pasar los veranos, pero también unas soleadas vacaciones en primavera, otoño e invierno.


Lisboa cabecera grande


Personajes lisboetas:
Amália Rodrigues: símbolo del fado, la tradición musical portuguesa por excelencia, caracterizada por expresar mediante sus melodías la tristeza de la vida.
Fernando Pessoa, el poeta de Lisboa.

 Ruta A: Lisboa:
El puente 25 de Abril es uno de los iconos de la capital portuguesa. Une el barrio de Alcántara con la orilla derecha del Tajo, donde surge una estatua de Cristo Rey, réplica en pequeño de la de Río de Janeiro.
El recorrido por Lisboa debe incluir:
Rossio, Plaza de Los Restauradores, la Plaza del Comercio, en el barrio Bajo.
El Chiado, la iglesia do Carmo, el Museo de arte sacro, en el barrio Alto.
El Catillo de San Jorge y sus alrededores: Casa dos Bicos, catedral, mirador de Santa Lucía, Museo de Artes Decorativas.
El barrio de Alfama, con sus callejuelas estrechas y misteriosas, donde viven pescadores y surgen iglesias por doquier.
Zona de Belem: Torre de Belem, Monasterio de los Jerónimos.

Ruta B: costa lisboeta
Sintra, la ciudad de la fantasía, con sus palacios y castillos.
Cascais, con su puerto pesquero, su ciudadela, sus rincones con aroma antiguo.
Estoril, cuna de espías, con el casino más grande de Europa.
Setúbal y Sesimbra.


 En los alrededores:

Palacio de Mafra y monasterio. Barroco en su pureza máxima.
Ericeira: playas de ensueño.
Palacio Nacional de Queluz.

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Alojamientos recomendados:

 En Lisboa: El Radisson Blu Lisboa es un hotel de cuatro estrellas superior, con estilo, personalidad y buen gusto. Sus estrellas se sienten en los detalles, en la calidad del servicio y en la elegancia de los espacios. Las habitaciones, insonorizadas y particularmente espaciosas, fueron diseñadas y decoradas con vista a garantizar la máxima comodidad. El Restaurante Bordalo Pinheiro, premiado recientemente en el ‘7º Concurso de Gastronomía con Vino de Oporto’y en ‘Lisboa à Prova’, ofrece una gran variedad de platos de la cocina local e internacional. En el Bar Malhoa, podrá disfrutar buenos momentos, con música en vivo y ver grandes eventos deportivos en la pantalla gigante. 
Para la ruta B: Desde Cascais se puede llegar a la costa lisboeta en poco tiempo:
Hotel Farol, sobre el océano y al lado del puerto marina.

 Qué comer:

Bacalao à bras, la caldeirada (sopa de pescados), mariscos.
Sardinas, rodaballo, lenguado, bolinhos de bacalao.
Vino oporto y vinho verde.


  Cómo llegar a Lisboa:

A Lisboa se puede llegar de mil formas. Si el viajero jubilado es atrevido, puede conducir su coche. Desde Madrid se llega en poco más de cinco horas. 
En tren: el Lusitania Exprés hace el trayecto desde Madrid, en un viaje nocturno de diez horas de duración.
Desde toda la península llegan autobuses a Lisboa.
Todas las líneas aéreas, incluidas las de low cost, aterrizan en el aeropuerto lisboeta.
Para moverse por la costa: el tren de cercanías de la línea Cais do Sodré- Cascais.
En Lisboa existen líneas de metro que comunican todos los barrios de la ciudad.
Para los románticos de los viajes: el tranvía. 


Libros para leer antes del viaje:

Leer a José Saramago es una obligación antes de llegar a Lisboa. Recomiendo su libro “Viaje a Portugal”:
Conocer un país significa comprender, de la manera mas exacta posible, su paisaje, su cultura y el pueblo que lo habita, por eso José Saramago viaja a Portugal y ofrece al lector el autentico rostro de una tierra inagotable. Con un itinerario que, desde Tras-os-Montes hasta el Algarve y desde Lisboa al Alentejo, recorre todo el país, Viaje a Portugal es la reproducción escrita de las múltiples impresiones recogidas por la sensibilidad de un viajero siempre atento a lo que ven sus ojos. Saramago intenta comprender con su obra la realidad de Portugal y descifrar al mismo tiempo su pasado. Leer este libro será una revelación para quienes desean conocer el país vecino, y un autentico placer de la memoria para quienes ya lo conocen y sin duda retornaran a el.


Libro interesante sobre una pescadora de Cascais y su relación con un refugiado extremeño fugitivo del ejército franquista:
“Diarios de la reina del océano” de Pablo Pascual:
Al cumplir los dieciocho años, la protagonista Amália Machado empieza a escribir su diario, en el que narra todas sus vivencias. Estamos a finales de Agosto de 1936. Miles de refugiados españoles cruzan la frontera con Portugal para escapar de la represión de las tropas rebeldes. Uno de estos refugiados en Cascais es Antonio Padilla, extremeño de Badajoz, que ha sufrido la barbarie de los soldados franquistas al conquistar la ciudad. En la ciudad portuguesa se conocen los dos protagonistas y se inicia una relación que durará lo que dura los dos diarios de Amália. Esta varina, vendedora del pescado que su padre y hermano traen del mar, quiere navegar en la barca, ser pescadora. Es su ilusión. Luchará contra todos para conseguirlo.
Con el trasfondo de la guerra civil y la posguerra españolas, la protagonista tiene que hacer frente a todos los avatares de la situación personal, familiar, social y política. La dictadura de Oliveira Salazar, junto al desarrollo de la guerra mundial, la llegada de los reyes destronados en los países ocupados por los nazis, el trasiego de los espías, son otros de los elementos presentes en el libro.

Películas de interés para el viajero jubilado a Lisboa:

 “Sostiene Pereira”:
Lisboa, 1938. Dictadura de Salazar. Adaptación de la novela homónima del escritor italiano Antonio Tabucchi. En 1938 (anexión de Austria por Alemania), cuando los totalitarismos triunfan en Europa, un periodista que ha trabajado siempre en la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir la página cultural de su periódico. Su sentido fúnebre de la cultura chocará con el espíritu vitalista de un joven colaborador. La estrecha relación que mantiene con él desencadena una crisis personal que altera radicalmente la vida del maduro periodista

"Fados" de Carlos Saura: tras más de dos años de investigación sobre el fado, Saura da un salto importante en su aproximación al musical. Si en los musicales anteriores, "Iberia", "Flamenco", "Tango" se apoyaba en la danza, en “Fados” refleja el nacimiento de la música arrabalera, portuaria, que es en sí misma una síntesis de todas las músicas nacidas a fines del XIX.

 Webs útiles:

http://lisbon-portugal-guide.com/lisboa-portugal-es.html
En esta guía encontrará una introducción a Lisboa que incluye las respuestas a las preguntas más comunes a la hora de irse de vacaciones, además de ofrecer enlaces a información adicional más detallada.

http://lisbonbeaches.com/playa-lisboa/cascais-estoril-lisboa-costa-playas-es.html
Web sobre la costa de Lisboa:
Hay muchas playas estupendas a lo largo de la línea costera de Estoril, que es la extensión de costa comprendida entre Lisboa al este y Cascais al oeste. Todas estas playas están conectadas mediante un servicio de tren frecuente y económico, lo cual convierte esta franja de costa en el destino ideal para una excursión de un día desde Lisboa.


 

 

EL CAMINO DE SANTIAGO (III) Por Tierras de La Rioja

EL CAMINO DE SANTIAGO (III):

POR TIERRAS DE LA RIOJA

 

Los peregrinos llegan a La Rioja desde Navarra atravesando el puente sobre el Ebro, dejando el monte Cantabria a su izquierda. Desde su cima, que conserva un yacimiento romano y un restos de un núcleo visigodo, puede contemplarse el embalse de Salobre y la capital riojana, Logroño. Una sensación de serenidad invadirá al caminante al divisar estos parajes. En La Rioja se juntan los peregrinos que hacen la ruta del camino francés con los que hacen el itinerario del valle del Ebro, desde el Levante hasta Calahorra. Desde aquí hacen juntos el camino de Santiago.

Clavijo es la siguiente parada. Aquí tuvo lugar una batalla inolvidable para los cristianos a mediados del siglo IX. Otro punto riojano del Camino es la villa de Navarrete, lugar de leyendas como la del gigante Ferragut. Nájera, rica en iglesias y leyendas, acogerá al peregrino con la amabilidad de todos los riojanos.

Los monasterios de San Millán de la Cogolla, Suso, Yuso, Santa María del Salvador de Cañas y Valvanera, no quedan lejos de la ruta jacobea. Es una buena decisión acercarse a alguno de ellos y adquirir los licores que los monjes preparan a base de plantas aromáticas recogidas en las montañas vecinas.

Santo Domingo de la Calzada, la Compostela riojana, fundada por el santo después de talar un bosque denso y construir el camino que enlaza con otras poblaciones. La leyenda de la gallina que cantó después de asada perseguirá al caminante en su viaje. Pero lo que aquí nos interesa no son las leyendas sino el entorno natural que podamos encontrar. Los kilómetros que el Camino de Santiago que transcurren por tierras riojanas son los más singulares en el aspecto ecológico: cumbres nevadas, valles frondosos, llanuras sembradas de viñedos, tranquilidad de pueblos milenarios acogedores, torres de las iglesias inundadas de nidos de cigüeñas, paz y sosiego en el silencio de monasterios emblemáticos.

Si el caminante cruza estos parajes en la época de la vendimia, puede contemplar las tareas enológicas que no han evolucionado, que mantienen sus orígenes ancestrales...Y probar el excelente resultados de los vinos laureados en todo el planeta.

 

Continuará…(por tierras castellanas)

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Alerta medioambiental

 

Alerta medioambiental

"Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad: Un segundo aviso" es el título del artículo que firman este lunes en la revista BioSience, en el que hablan de las "señales obvias de que vamos por una camino insostenible", aunque también ofrecen acciones para intentar revertir las actuales tendencias.

Un grupo de 15.000 científicos de 184 países han alertado, por segunda vez en 25 años, sobre las negativas tendencias para el medio ambiente que amenazan “seriamente” el bienestar humano y causan daños “sustanciales” e “irreversibles” a la Tierra.

En los últimos 25 años las tendencias en nueve temas medioambientales “sugieren que la Humanidad sigue arriesgando su futuro” y el medio ambiente, aunque hay algunas excepciones como la estabilización de la capa de ozono.

El bienestar humano se verá “seriamente amenazado” por tendencias negativas en algunos tipos de daños ambientales, como el cambio climático, la deforestación, la falta de acceso agua dulce, la extinción de las especies y el crecimiento de la población humana, escriben los expertos.

Sin embargo, “la Humanidad no está tomando las medidas urgentes necesarias para proteger nuestra biosfera en peligro”, según los firmantes del artículo, pues “la abrumadora mayoría” de las amenazas que ya se habían descrito persisten y, “de manera alarmante, la mayoría están empeorando”.

Por ello los científicos sugieren trece áreas en las que actuar para revertir esas tendencias negativas y sugieren que puede ser necesaria una corriente de presión pública para convencer a los líderes políticos para que adopten las medidas correctivas apropiadas.

Crear más reservas terrestres y marinas; fortalecer la aplicación de las leyes contra la caza furtiva y las restricciones al comercio de especies silvestres; ampliar los programas de planificación familiar y de educación para las mujeres; promover un cambio de dieta basada en las plantas y la adopción “generalizada” de energías renovables y tecnologías “verdes” son algunas de sus propuestas.

Esta es la segunda advertencia sobre los peligros del futuro pues todas las tendencias han empeorado desde 1992, cuando más de 1.700 científicos, entre ellos todos los premios nobel, firmaron Advertencia de los científicos del mundo a la Humanidad, publicada por la Unión de Científicos Preocupados.

La nueva advertencia ha sido escrita por un equipo internacional liderado por el profesor William Ripple de la estadounidense Universidad de Oregón, usando datos de agencias gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro e investigadores individuales para advertir sobre los “daños sustanciales e irreversibles” a la Tierra.

Algunas personas, “podrían tener la tentación de ignorar estas evidencias y pensar que estamos siendo alarmistas”, indicó Ripple, pero “los científicos saben interpretar datos y mirar a las consecuencias a largo plazo. Los que han firmado esta segunda advertencia no están solo lanzando una falsa alarma”.

 

La costa atlántica de Cádiz: desde Chiclana a Zahara de los Atunes

La costa atlántica de Cádiz: desde Chiclana a Zahara de los Atunes

 

Cuando azota el viento de levante en las playas cercanas a los acantilados de Barbate, en las arenas infinitas de Zahara de los Atunes, en las cercanas dunas de Bolonia, las gaviotas desaparecen del firmamento de la parte atlántica de la costa gaditana y se refugian en los recovecos de las paredes rocosas que se asoman al océano. Las rachas de viento limpian las playas de bañistas y solo algún atrevido surfea sobre las encrespadas olas que baten con fuerza las arenas doradas.

Los viajeros jubilados pueden disfrutar de unos paseos relajantes sobre las arenas que se pierden en el horizonte, donde parece divisarse la blancura de las casas de Vejer de la Frontera sobre una colina vigilante. El mes de Octubre es excelente para disfrutar de la costa gaditana que se extiende desde Cádiz hasta Barbate y llega a Atlanterra, lugar de nuevas urbanizaciones respetuosas con el entorno. En los días claros se puede ver el perfil montañoso de Marruecos al otro lado del estrecho. Si se quiere alargar la estancia, un buen destino es la cercana Tánger, a la que se puede acceder en menos de una hora desde el puerto de Tarifa.

Viajar en autobús desde Cádiz a Zahara de los Atunes permite oír las conversaciones de los extrovertidos gaditanos. Un señor de unos setenta años, moreno, afilado en toda la estructura de su cuerpo, parlanchín, comentaba con otro viajero que le metieron en la cárcel por robar una lechuga en sus años mozos. Relataba que ahora es distinto, que hay corruptos y ladrones que viven a sus anchas, libres, disfrutando de lo robado. Su conversación tocó el tema candente de Cataluña: no me explico cómo una región en la que viven tan bien haya montado tal pitoste. Ya les daba a estos lo que ocurrió con los míos, Una maleta y a ganarse la vida lejos de los tuyos. Emigrar, trabajar, sudar, luchar día a día por sobrevivir. Que por aquí las criaturas que se echan a la droga es porque no tienen más remedio, porque se levantan y no tienen otro clavo al que agarrarse. ¿Cuántos jóvenes catalanes, navarros, vascos, riojanos están metidos en la droga? Los que se quieren independizar son unos egoístas. Interesantes y aleccionadoras estas palabras de este gaditano parlanchín.

En la playa de Atlanterra sobresale, construido sobre las rocas de la orilla, un búnker de la guerra civil que vigila el estrecho y los lujosos chalets levantados en la colina. Contraste de colores blancos de las vivienda, del azul de las aguas y del verde de los pinares de la sierra de la Plata.

Las arenas doradas de la playa de la Barrosa, próxima a Chiclana de la Frontera, besan las embravecidas aguas del océano Atlántico. Esta playa es una de las más bellas y limpias del litoral gaditano. Rodeada por urbanizaciones de casas bajas que han cuidado el entorno adaptándose al paisaje ecológico de gran valor. Se extiende a lo largo de siete mil metros. Destacan en ella las dunas de arena blanca y los acantilados cercanos. No muy alejado está el cabo de Trafalgar. Frente al cabo las tropas españolas y francesas hallaron la derrota frente a la escuadra inglesa liderada por el almirante Nelson, en 1805. La luz continua del faro guía los barcos que surcan las aguas durante la noche. Al atardecer los turistas contemplan la puesta del sol, asombrados ante tanta belleza natural. Los surfistas tienen un paraíso en las playas de los Caños de Meca.

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Los acantilados de Barbate se erigen como enormes fantasmas de piedra caliza entre el  mar y los densos bosques de pinares. Las montañas azotadas por las olas descienden hasta Barbate, localidad marinera que ha hecho de la pesca del atún y del arte de la almadraba su razón de ser. Del puerto pesquero parte un espigado paseo marítimo que deja  a un lado los viejos barrios donde se asientan iglesias barrocas y plazas con palmeras. Las marismas son escenario del surcar de las barcas pesqueras. En la cercana Zahara de los Atunes, un baluarte defensivo sobresale entre las casas marineras. Se construyó para proteger el pueblo de los ataques piratas.

Visitar esta zona de la costa atlántica de Cádiz devuelve la serenidad al más ansioso de los viajeros.

EL CAMINO DE SANTIAGO (II) Por Tierras de Navarra

EL CAMINO DE SANTIAGO (II)

Por Tierras de Navarra

Puente puente la reina navarra

Por el camino de Santiago que va de los Pirineos al Valle del Ebro, el viajero jubilado tendrá oportunidad de contemplar bellezas naturales y admirar el románico más puro, transitar por puentes de piedra y ascender colinas singulares. La bruma le envolverá en algunos tramos.

Valcarlos, en la frontera con Francia, pueblo tranquilo, acurrucado entre las afiladas montañas, puede ser un buen inicio. Aquí Carlomagno intentó expandir sus dominios. En Roncesvalles el éxtasis puede acontecer. En sus desfiladeros naturales se palpa la historia, se oyen los gritos de los soldados derrotados por los vascones. La cruz del peregrino le aparecerá en cualquier redoco del camino.

Gerendiaín, el alto de Erro. con sus hórreos de piedra, Larrasoaña, Zubiri, donde su cruzará el puente de piedra sobre el río Arga, son lugares obligados en el camino. Cuando se alcance el río Ulzama, Pamplona se divisará en el horizonte.

En Puente la Reina, donde los caminantes procedentes del Pirineo oscense se unen con los que llegan de Roncesvalles, su puente medieval es uno de los iconos del camino de Santiago. Los campos de cereales inundan estos parajes, que se extienden por Estella, por Los Arcos, por Torres del Río, donde una suave colina domina el curso del río Linares.

La antigua calzada romana fue aprovechada para el camino que lleva a Viana, última etapa navarra de la ruta jacobea.

Naturaleza, arte, puentes, ríos, calzadas romanas, valles, montañas elevadas al firmamento...así es el Camino de Santiago a su paso por tierras navarras.