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La tragedia del Open Arms

LA TRAGEDIA DEL OPEN ARMS

Lo que está sucediendo con el barco de la ONG Open Arms, que recoge a emigrantes y refugiados en las aguas del Mar Mediterráneo, es un reflejo de la deriva de la sociedad occidental. El ministro del Interior italiano, Mateo Salvini, es el ejemplo más claro del egoísmo de los países europeos con respecto a la llegada de inmigrantes a sus dominios. Salvini, neofacista, considera que el Open Arms va a llevar a sus puertos personas extranjeras que van a molestar a los italianos. Es la ideología triunfante, por desgracia, tanto en los Estados Unidos de América, con un líder inculto insultante y bocazas, como en muchos países de la Europa de la democracia y los derechos humanos. Los partidos neoliberales y filofascistas están consiguiendo penetrar en las instituciones y esto es una mala noticia para los que navegan a la deriva por un Mediterráneo contaminado por el odio y la deshumanización.

Los ciudadanos corrientes tenemos la posibilidad de mandar a estos bocazas y salvapatrias a las catacumbas. Consideremos que si una persona arriesga su vida y la vida de sus hijos, lanzándose al mar, engañado por mafias y después de pagar una fortuna, será por una razón poderosa: huir de una muerte segura en su país de origen, donde la guerra es lo cotidiano; sobrevivir, buscarse la vida y salvar a los suyos de la hambruna; alejarse de una persecución por motivos de sus ideas (Libia, Sudán, Siria, y otros muchos países africanos y árabes).

Reflexionemos sobre la labor humanitaria de ONG,s como el Open  Arms, y decidamos si sus actuaciones merecen la pena. Aquí hay una pequeña lista de estas organizaciones que ayudan a los refugiados y migrantes:

CEAR

MÉDICOS SIN FRONTERAS

SAVE THE CHILDREN

ACNUR

 

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Irlanda

IRLANDA

Al llegar al centro de Dublín, con el Spire marcando el camino hacia un firmamento que aparece más elevado que en ningún otro lugar del planeta, la sensación de libertad invade al viajero jubilado. El avión ha sobrevolado las marismas de la bahía de Dublín, los promontorios de Howth y Bray, en los dos extremos de la enorme ensenada dublinesa, antes de aterrizar entre el verdor perenne de la isla esmeralda. Una pareja de maduros turistas ha llegado con la única ilusión de pescar salmón en Ballina. Abundan los adolescentes que llegan a perfeccionar su inglés.

Las calles de Dublín presentan un aspecto jovial, llenas de gentes que disfrutan de las actuaciones callejeras, de la algarabía de jóvenes estudiantes y turistas impresionados por el dinamismo de la capital irlandesa. Los músicos de la Grafton Street pueden considerarse los mejores intérpretes de la música celta y del  rock alternativo de los U2, de los Cranberries, The Coors, Enya y muchos otros artistas irlandeses y universales. 

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¡Ay, la comida! ¡Y los cocineros! Grupos de españoles se quejan de la comida irlandesa, dicen que aquí se preocupan más del drinking, drinking que de los buenos alimentos. Solo salvan el fish and chips tradicional. Yo añado el stew cocinado en guiness, la cerveza negra más conocida. Los hoteles tampoco se escapan de las críticas negativas del turista. Necesitan una renovación urgente. Presentan un aspecto anticuado y son excesivamente caros. Todo se equilabra con el buen desayuno irlandés que ofrecen y con la amabilidad constante del personal. 

Pero siempre hay algún aspecto que sorprende al viajero jubilado. En las estaciones de tren hay un piano disponible para todo el que sepa producir una música aceptable. En la estación de Heuston, la estación de la que parten trenes a Cork, Galway,  Killarney o Tralee, un viajero divertido y habilidoso nos ofrece un repertorio de música clásica, combinado con intrepretaciones vibrantes de canciones de los Beatles, antes de la partida. Al final, todos los que esperan su tren le dedican un merecido aplauso. Lo sorprendente es que en ningún momento solicitó la volundad de los escuchantes. Lo hizo por la pasión que siente por la música. Por eso Irlanda gusta a todos. Lo que parece increíble, sucede. 

El tren parte de Heuston y llega a Tralee, en la península de Dingle, tras tres horas y media y un trasbordo en Mallow. Es un tren rápido y puntual. Si se reserva online se puede conseguir un billete a mitad de precio. En Tralee hay abundancia de alojamiento asequible. La coqueta ciudad es el punto de partida para recorrer el anillo de Kerry y viajar a Cork. Las oficinas de turismo de cualquier localidad, en especial la de Tralee, son de mucha ayuda. Te ofrecen información de los lugares y de alojamiento, así como mapas y planos útiles para el viajero independiente. En Tralee merece la pena llegar hasta Blennerville y observar la bahía y los montes que la rodean. Es un paseo agradable desde el centro de la ciudad. Una visita al museo de historia, en el que se muestran  los orígenes y también el papel de los voluntarios irlandeses en la lucha por la independencia. Memoria viva de Tralee y Kerry.  El recorrido por la península de Kerry es un regalo para los amantes de la fotografía: naturaleza en estado puro, lagos, océano, valles, ríos, montes, pueblos pesqueros. Youghal, un pueblo pesquero cercano a Cork, los inesperados paisejes marinos y un playa de arena limpia, sorprende al viajero. El faro vigila el mar desde los tiempos de las incursiones piratas. 

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La ciudad de Cork es multicultural, antigua y moderna. Es un reflejo del capitalismo salvaje de occidente. En todos los bajos de los edificios hay un comercio. Si a esto añadimos los innumerables grandes almecenes, la cantidad incontable de restaurantes de todo tipo, chinos, turcos, thais, peluquerías internacionales, pubs tradicionales, Cork ofrece la imagen de una ciudad más de Europa. Pero en Cork hay algo más: catedral gótica, barrios clásicos en las orillas del río Lee, museos de historia, alusiones a la revolución independentista de 1916. Uno de los líderes más importantes del alzamiento de 1916 contra los ingleses nació muy cerca de Cork: Michael Collins.

Durante el viaje, el turista se pregunta si de verdad le están ofreciendo lo que está pagando. Los autobuses son caros, los hoteles son caros, la comida es cara. No es de extrañar que miles de irlandeses se embarquen en el aeropueto de Cork, Kerry, Shannon o Dublín y vuelen a Málaga, Alicante y Barcelona. Aquí les espera buena comida, buenos hoteles, a un precio razonable.

 

VIAJE POR BULGARIA

VIAJE  POR BULGARIA

 

Los viajeros jubilados que lleguen a Bulgaria se encontrarán ante un país insólito, pero, a la vez, contradictorio. Lo mejor es llegar sin una idea preconcebida. Todos tenemos en mente que los países del antiguo bloque soviético presentan un dibujo oscuro y triste, que las viviendas construidas en la etapa comunista afean el paisaje de las ciudades, que la miseria es lo único que pueden ofrecer al viajero, así como una cultura apocada y dirigida. Pero cuando se visita el país, la idea original se desvanece. Bulgaria está saliendo de un atraso económico brutal, sí. Está intentando ponerse al nivel de los países occidentales, sí. Sin embargo, tiene el encanto que ningún otro país posee.

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Cuando el heredero al trono búlgaro, Simeón II, hijo del adorado rey Boris III, último rey de Bulgaria, envenenado por los nazis en Agosto de 1943 por apoyar a los judíos, llegó al poder por los votos de los búlgaros en 2001 e intentó hacer de Bulgaria un país moderno, se topó con la realidad. Se rodeó, dicen los ciudadanos de Sofía, de ministros corruptos que se llenaron los bolsillos a costa de edificar complejos monstruosos, centros comerciales insulsos, resorts turísticos en las orillas del Mar Negro, a semejanza de los monstruos de la costa levantina española.

Es un camino equivocado el que siguen los mandamases búlgaros. Tienen que mimar su pasado cultural e histórico, que es rico y diverso, no hacer de Bulgaria un país más del occidente.  Lo que todos los viajeros aplauden son sus monasterios, sus  iglesias y catedrales ortodoxas, sus mequitas y sinagogas, la diversidad social y cultural. La protección que el querido rey Boris III dio a los judíos durante el exterminio fue un ejemplo.  Por eso, Bulgaria tiene que ser original y creativa en su desarrollo, no copiar los errores de occidente. Que el capitalismo salvaje es lo peor para las clases humildes. Y humildes son la mayoría de los búlgaros. Nos cuentan que los nuevos ricos son los que se aprovecharon de las privatizaciones que siguieron a la caída del comunismo. El pueblo llano ha sufrido y sufre en épocas pasadas y presentes. Es la historia de siempre.

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A los viajeros jubilados españoles les sorprenden los precios tan baratos de los productos básicos, la mayoría un cincuenta por ciento más baratos. Solo si se comparan los salarios con los precios puede comprenderse que,  aun así, no es fácil la vida para los búlgaros. Un ejemplo: una enfermera cobra unos 300 euros al mes.

A continuación propongo una lista de visitas, ordenada de mayor a menor interés, de acuerdo con mi experiencia:

  1. Monasterio de Rila
  2. Ruta por los Balcanes, divisando los campos de vides y el Valle de las rosas.
  3. Monasterio de Toyan
  4. La cripta de la catedral de Alexander Nevski,  donde se exhiben los mejores iconos de todo el país
  5. El  centro histórico de Sofía, con sus restos romanos, sus iglesias y edificios modernistas
  6. Nessebar, ciudad patrimonio de la humanidad en el Mar Negro
  7. La vieja ciudad de Plovdiv  con su teatro romano
  8. Veliko Tarnovo, ciudad capital de los tracios.

Y  lo más importante: el poder compartir tiempo y experiencias y aprender de otros viajeros jubilados, como Isa, Maribel y Ana, amables y encantadoras

España, verano de 1939

España, verano de 1939

Al acabar la guerra civil, España se convierte en un país enlutado. Miles de hombres han muerto en el frente; miles de mujeres, ancianos y niños, en los bombardeos de las ciudades; miles más, desaparecidos, enterrados en fosas comunes, fusilados. Un brazalete negro en la manga derecha, una corbata negra, un botón negro en la solapa, un traje negro para los que se lo pueden permitir: son las señas del luto entre los hombres. Las mujeres lucen el negro de la cabeza a los pies; las más jóvenes se atreven con un medo luto, con prendas grises o, transcurridos un par de años de la desgracia, vestidos negros y blusas blancas. Las viejas van envueltas en mantillas y tocas de lana negra. Pasean por las calles como fantasmas somnolientos.

Es verano de 1939 y el hambre aprieta. En muchos lugares se oyen las descargas del pelotón que fusila en las tapias del cementerio a los sentenciados. Después, el tiro de gracia pone fin al ruido ensordecedor y lastimero, que ya se ha hecho familiar en demadiados pueblos y ciudades de la España vencida. Los juicios sumarísimos se suceden a ritmo vertiginoso. Es la época de mayor nivel represivo. La mitad de los españoles, los que apoyaron a la República, viven en la angustia, confiando que nadie les denuncie. Bastará que un anónimo le señale por rojo o sindicalista, o por ser hijo o nieto de rojo o sindicalista. Los que tienen suerte se librarán de la muerte, pero les caerán un mínimo de veinte años de cárcel, en condiciones insufribles. En la radio nacional escuchan que la sangre de los que cayeron por la Patria no consentirá el olvido, ni la traición. España sigue en guerra. Así lo proclama el locutor franquista Fernando Fernández de Córdoba. Suena el Cara la Sol en la radio, en los cines y en los teatros; en las escuelas; en los patios de las prisiones; antes de los partidos de fútbol; los espectadores de las corridas de toros lo cantan en posición de firmes con el brazo derecho en alto y la mano extendida, como lo hacían los fascistas italianos. Después del himno falangista, una autoridad grita: ¡España, Una, Grande y Libre!¡Arriba España! Miente cuando grita. Casi todos lo saben, porque en España no hay libertad; el país está desunido y está en la ruina, lejos de cualquier grandeza. Ni es libre, ni es una ni es grande la España de la posguerra. Estos gritos son la ocurrencia del jefe de prensa de Madrid, Manuel Aznar Zubigaray, amigo de José Antonio Primo de Rivera y abuelo del que luego será presidente del gobierno de la democracia, José María Aznar López.

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La tradicional picaresca española hace que mucho españoles vistan la camisa azul falangista a todas las horas. Quieren demostrar su apego al nuevo régimen, fueran ya uno de los suyos o conversos. La afiliación a la Falange alcanza casi un millón de personas. Es lo mejor para lograr los beneficios de los vencedores. Beneficios que disfrutan los militares franquistas: casi la mitad de los puestos de la nueva administración pública son para los militares; les construyen viviendas y economatos; tienen transporte público gratuito.

Así era el verano del 39. Sería bueno que los jóvenes conocieran esta historia para compararla con su presente.

Para más información:

PASCUAL LÓPEZ, Pablo: "Antes que la memoria nos abandone".

ESLAVA GALÁN, Juan: "Los años del miedo".

Primeras pateras con inmigrantes en Canarias

PRIMERAS PATERAS CON INMIGRANTES EN CANARIAS

Este verano se cumplirán  25 años desde que llegó la primera patera con migrantes a Canarias. Un cuarto de siglo de migraciones por vía marítima en el que poco más de 100.000 personas han llegado a las islas a bordo de 3.000 pateras. Fue el 28 de agosto de 1994 al pueblo pesquero de Las Salinas del Carmen, con tan solo dos saharauis, cuando quedó documentada la llegada de la primera barca. Sería conveniente aludir a un suceso ocurrido esta última semana: la muerte en las costas de Gran Canaria de la niña Sephora.

Sephora Sahé murió  en la madrugada del 16 de Mayo por un golpe de mar que la alejó rápidamente de la patera en la que había llegado junto a su madre, procedentes de Costa de Marfil, a la costa de Arguineguín, en el municipio grancanario de Mogán. Ruth, su madre, se desestabilizó al caer al agua con el impacto de la primera ola, pero con la segunda se desató el típico pañuelo africano con el que llevaba amarrada a la pequeña a su espalda y ya no volvió a encontrarla en la oscuridad de la noche, según su propio relato ante la jueza que le tomó declaración a la mañana siguiente. El cuerpo sin vida de la pequeña fue encontrado al día siguiente por el piloto de una moto de agua que navegaba por otra playa cercana. 

Ruth pudo despedir dignamente y “en la más estricta intimidad” a su pequeña Sephora en un cementerio de la isla de Gran Canaria ayer. Esta madre marfileña, de 26 años, enterró este jueves a su bebé, de solo 13 meses, y en su lápida se podrá leer para siempre su nombre. Parece lo propio para honrar la memoria de cualquier fallecido, pero se trata de un caso excepcional entre los miles de muertos de las pateras que desde hace más de 30 años llegan a España. Salvo contados casos, los muertos del Mediterráneo o del Atlántico yacen sin nombre, con suerte con un simple número y la fecha del naufragio escritas en nichos desperdigados por decenas de cementerios de Andalucía, las islas Canarias, Ceuta o Melilla.

CEAR (Comité Español de Ayuda al Refugiado) fue la que se puso en contacto con el gobierno español, Ministerio de Trabajo, el encargado de la acogida humanitaria de los que llegan en patera, para poder llevar a cabo el entierro. Sephora no fue el único familiar que Ruth perdió en esa patera. Había salido de Costa de Marfil junto a su prima Justine que a su vez traía a su hija de 8 años. Juntas fueron obligadas a palos a subirse a la patera en las costas de Dajla (también conocida como Villa Cisneros, en el Sáhara Occidental) el sábado 11 de mayo. Ruth se negaba a hacerlo porque le habían hablado de un barco y comida para ellas y sus niñas, pero al ver la precaria barca sintieron miedo y trataron de abortar el viaje, pero los marroquíes que lo organizaban le pegaron con palos en la espalda. Durante el viaje sufrieron abusos sexuales, tocamientos de todo tipo. 11 marroquíes y 20 personas de países del África Subsahariana, entre ellos 4 niños comenzaron el viaje. Llegaron 4 días después a las costas de Gran Canaria, pero los patrones de la patera esperaron a que cayera la noche para acercarse. Alrededor de las 20:00 horas los 11 marroquíes saltaron de la barca y dejaron a los subsaharianos solos a bordo y ya pasada la medianoche, el resto del grupo se acercó a la playa. Pero entre el oleaje y los nervios desaparece el bebé y otros dos adultos, entre ellos Justine, la prima de Ruth. Seguramente los chalecos salvavidas que les dieron eran falsos.

Tras pisar al fin la costa, Justine perdió el rastro de su niña de 8 años. En plena noche, sin luces para poder comprobar donde estaba y en medio de los gritos decidió lanzarse de nuevo al agua para comprobar si su pequeña seguía en la patera. Se ahogó tratando de buscarla cuando su hija en realidad estaba ya sana y salva en la playa. El cuerpo de Justine fue hallado a las pocas horas de la tragedia, flotando a casi 4 millas de la costa. El tercer cadáver nunca fue encontrado.

Todos los testimonios de los subsaharianos apuntaron a los 11 marroquíes como los organizadores. Identificaron a tres en una rueda de reconocimiento como los que abusaron de ellas sexualmente con todo tipo de tocamientos. No se ha encontrado al patrón, pero esos tres han sido acusados de presuntos delitos de homicidio y abusos sexuales. Por ello, desde el principio la jueza decretó la protección como víctimas sobre Ruth y el resto de mujeres y la niña de Justine, que está protegida en un centro de menores de la isla. La falta de protocolos para la atención a las víctimas de estas tragedias en nuestras costas ha sido denunciada en reiteradas ocasiones por numerosas ONG y entidades y dentro de sus reivindicaciones siempre han exigido atención psicológica. Ruth, sí la ha tenido por parte del equipo de CEAR en Gran Canaria, algo muy poco habitual para los supervivientes de los naufragios en patera.