Frigiliana: un pueblo en la serranía de Málaga

 Frigiliana: un pueblo en la serranía de Málaga

 

Los almendros florecen en las laderas de la sierras de Málaga, las que parecen surgir del Mediterráneo y elevarse hasta el firmamento, a poca distancia de las aguas revueltas y grises en estos días invernales de Enero. El autobús que parte de Nerja y lleva al viajero jubilado hasta Frigiliana, recorriendo los escasos siete kilómetros desde el pueblo turístico del Balcón de Europa, bullendo en sus calles los cientos de jubilados nórdicos que lo habitan estos meses fríos en sus países, permite divisar la riqueza de sus campos de frutales y echar un vistazo al cercano mar inmenso. El viajero se pregunta si el Paraíso existe debe estar aquí o muy cerca de aquí, o quizás sea Frigiliana y sus alrededores el mismo Edén.

La historia de Frigiliana está plamada en los mosaicos en forma de panel, situados en los rincones y callejuelas más emblemáticos del casco viejo. Nos hablan de las luchas de los moriscos por sobrevivir en su tierra. Nos cuentan historias personales de enfrentamientos contra la Inquisición, después de la Reconquista por las tropas cristianas. Un edificio antiguo llama la atención. Es la única fábrica de miel de caña de azucar que opera en el continente europeo. Este antiguo edificio fue construido a finales del siglo XVI como palacete-casa solariega por la familia Manrique de Lara, que fueron considerados los señores de Frigiliana desde 1.508.Su construcción es de estilo renacentista y ocupa una superficie de 2.000 metros cuadrados. Su usaron para su construcción materiales y partes que procedían del antiguo castillo árabe de Frigiliana, como son los sillares de entrada en su fachada,En la fachada, podemos ver unos preciosos balcones, rejas, un reloj de sol, así como un par de hornacinas que en su día estuvieron consagradas a San Raimundo y a la Virgen del Carmen. En la actualidad alberga, además de la única fábrica de miel de caña que existe en Europa,  una almazara que aún moltura las aceitunas con métodos artesanales.

Pasear por Frigiliana es hacer un viaje por el tiempo, ya que en el pueblo se conservan vestigios de 3 culturas, la islámica, la hebrea y la cristiana. Un ejemplo de la cultura islámica son los "adarves" o callejones que habían en las ciudades islámicas medievales, que en Frigiliana están intacto aún después del paso del tiempo.Estos callejones conducen a casas privadas y tienen una puerta de entrada y no tienen salida. Uno de ellos es el Callejón del Señor, en la entrada, hay una imagen de Cristo crucificado, con un farol con vela encendida, el techo de la entrada es como todos, de cañizo. La blancura de las fachadas, las flores y sobre todo la limpieza (de la que se encargan los vecinos) está prersente en cada rincón de Frigiliana.

Uno de los callejones más pintoresco y encantador del pueblo de Frigiliana, es el Callejón del Inquisidor, una pequeña y laberintica calle adornada de flores y con tramos de la misma techadas y cubierta aún por vigas de cañas. Olores de flores,el sonido del agua de la fuente,silencios, gatos dormitando y sobre todo la blancura de las fachadas solo rota por el colorido de las flores hacen que pasear por esta zona del pueblo envuelva al viajero jubilado en la sensación de estar en el Paraíso.

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Una nota histórica más del pueblo, que alecciona al viajero sobre los avatares sociales de tiempos no muy lejanos: En el año 1767,los Condes de Frigilliana decidieron construir un Pósito que contuviera todo el cereal que se producía en sus tierras,y que sirviera como deposito para todo el que sobrase en años buenos de cosecha para tener en los peores. El problema de esto es que ellos eran los que imponian el precio, y aunque la cosecha hubiese sido buena, algunos vecinos tenian que endedudarse con ellos para poder comer. De estos antiguos pósito solo se conserva parte de la fachada, ya que ahora están ocupados por viviendas particulares y tiendas de artesanía y vinos de la comarca.

De vuelta a Málaga, al entrar en Torrox, se puede leer: Torrox, el mejor clima de Europa. Y no les falta razón. Aunque se podría extender esta afirmación a toda la Costa del Sol, al Algarve portugués, a las costas alicantina y murciana, a Madeira, a las Canarias...Por eso, los jubilados del norte de Europa pasan los inviernos por estos lares. Aprovechan la calefacción natural del sol y se ahorran cuantiosas sumas de dinero en gas y electricidad para sus calefacciones en sus casas nórdicas.

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